Una Gran Lección Para Desafiar a la Humanidad

Traducido al inglés por el equipo de DAW  | Traducido al español por Elizabeth Inostroza Ramírez

Publicación #14

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Con esta pandemia, mi mente está llena de sentimientos complicados y mezclados. Cada día quiero recibir buenas noticias de que los casos están disminuyendo para que la gente se sienta más tranquila, pero no es el momento de bajar la guardia y hay que seguir con las medidas preventivas. En particular, ya que la nueva variante del virus es altamente contagiosa, debemos estar alertas para prevenir otro rebrote. Todos tememos que venga otra ola más severa antes de que la presente ola disminuya.

Quisiera expresar mi gratitud a nuestros profesionales del sistema de salud. Durante este tiempo, ellos han asumido una enorme responsabilidad. Cada grano de amor que ellos entregan es para salvaguardar vidas. Ellos trabajan incesablemente día y noche; sin embargo, cuando compartieron sus experiencias ninguno mencionó las dificultades que tuvieron. Por el contrario, dijeron que estaban muy dispuestos a trabajar. Ellos no se quejaron de las largas horas de trabajo y continuaron incluso cuando estaban cansados. Cuando escuchan una palabra de agradecimiento de los pacientes que trataron y cuidaron, creo que nuestros profesionales médicos sienten que han aprovechado su potencial altruista. Es aquí donde reside el verdadero valor de la vida.

La misión de caridad de Tzu Chi asumió aún más responsabilidades que antes, ya que los voluntarios intensificaron sus esfuerzos para brindar apoyo integral. Cuando las escuelas pasaron de clases en persona a clases en línea, los voluntarios arreglaron computadoras de segunda mano para proporcionar a los niños de familias de bajos ingresos las herramientas que necesitan para participar en el aprendizaje a distancia y continuar con sus estudios en casa. La pandemia afectó a muchas personas, haciendo que perdieran sus empleos o les reduzcan las horas de trabajo, disminuyendo así sus ingresos. Tzu Chi proporcionó mano de obra y materiales, empacando cajas con artículos de primera necesidad y productos frescos y entregando a las familias para que los padres se sintieran más aliviados. Hicimos todo lo posible para ser meticulosos y considerados.

En esta pandemia global, nuestra misión de caridad está ganando experiencias todos los días. Hemos ganado más fuerza al asumir más responsabilidades. Si bien estamos muy agradecidos de haber creado tal valor en nuestras vidas al poner en práctica nuestras capacidades y habilidades, también esperamos que más personas puedan venir y darnos una mano amiga para que Tzu Chi pueda reunir cada gota de fuerza que hay para dar a este mundo.

La humanidad ha pagado un precio muy alto en esta pandemia. También debemos aprender a través de esta experiencia. Convirtamos nuestro miedo en voluntad de aprender y contemplemos cómo podemos educar a otros en este mundo. Ayudemos a las personas a comprender los principios morales, convertir el mal en bien y cambiar su dieta para que sea basada en plantas. Combinemos toda la energía virtuosa para convertir esta pandemia en una oportunidad y beneficiar a otros en este mundo.

Quizás siempre hemos pensado que no tenemos nada que ver con lo que sucede en la naturaleza. Quizás hemos estado compitiendo contra el tiempo todos los días en nuestra búsqueda por ganar más dinero, obtener mayores ganancias y disfrutar de la comida, la ropa, la vivienda y el transporte más lujosos. Estos fuertes deseos nuestros nos llevan a crear karma negativo.

Actualmente, la pandemia está arrasando en todo el mundo. Cuanto más escuchamos y vemos la situación en diferentes países, más podemos sentir y comprender lo que dijo Buda, que la vida y el mundo están llenos de sufrimiento. Hagamos una pausa con nuestros deseos y veamos realmente por qué sucedió la pandemia. Cuando ya no perseguimos los deseos materialistas, entonces no crearemos tanta contaminación. Debemos controlar nuestros deseos y antojos. Estar contento es conocer nuestras bendiciones, y conocer nuestras bendiciones es no desperdiciar. Debemos poder detener nuestras acciones cuando sabemos que no son correctas y tomar las acciones virtuosas en su lugar. De esta manera, con el tiempo, podemos acumular karma virtuoso.

En este momento, vemos que para satisfacer los insaciables deseos de la humanidad, los animales pierden su libertad, son agrupados y reprimidos en espacios reducidos. Cuando finalmente son capturados y asesinados, se muestran para que los consumidores los seleccionen y compren. Una vez que los consumidores llegan a casa, los animales se cortan y se colocan en ollas hirviendo calientes, luego se colocan en un plato y se entregan a la mesa para que todos los consuman. ¡Qué cruel es esto!

Hay un dicho, “Ojo por ojo”. Las deudas kármicas deben ser pagadas eventualmente. Cuando nuestra crueldad crea un karma negativo, la humanidad experimentará colectivamente el sufrimiento. No debemos consumir algo que nos lleve a crear el karma de matar. No debemos ser estrechos de mente debido a nuestro deseo de una buena comida, volviéndonos incapaces de ver o empatizar con el sufrimiento de otros seres. Ampliemos nuestro corazón liberando, salvaguardando y apreciando vidas. Cuando podemos vivir en armonía con todas las cosas del mundo, nuestro mundo se vuelve infinitamente más amplio.

Nunca más debemos usar la boca para tragar vidas, sino usarla para compartir reverentemente enseñanzas y persuadir a otros para que vean la importancia de nuestras fuentes de alimentos y que adoptar una dieta basada en plantas es primordial. Cuando primero desarrollemos nuestra confianza y aspiración, naturalmente tendremos la fuerza para persuadir a los demás. Primero debemos creer que podemos hacerlo, luego persuadir a los demás de que también pueden hacerlo. En este momento, el universo nos ha dado una gran misión. Requiere que nos levantemos y asumamos la responsabilidad, y que avancemos valientes y con firmeza. Si nos quedamos quietos e inmóviles, el tiempo se nos escapará.

La pandemia continúa y el futuro es incierto. No es útil preocuparse y estar ansioso. En cambio, lo que es más importante es recordar que esta pandemia también es una gran lección. Es una lección importante que desafía a la humanidad. Es un momento de enseñanza que proporciona a la humanidad la oportunidad de intentarlo de nuevo. Cuando domamos nuestros deseos y valoremos la vida, la pandemia naturalmente disminuirá. ¡Todos por favor, sean más conscientes!

Al usar nuestro tiempo y habilidades para el beneficio de todos los seres sensibles, encontraremos más satisfacción y significado en la vida y nos sentiremos felices y bendecidos

Enseñanzas de la Maestra Cheng Yen

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