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El Dharma como remedio para la mente angustiada

Traducido por Dharma as Water Dev. Dept., Tzu Chi USA

Publicación #27

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Para ser un verdadero practicante budista, debemos comprometernos a cultivar espiritualmente por el bien de todos los seres sintientes. Para ser una buena persona de verdad, debemos comprometernos a ayudar a los demás.

He escuchado muchas veces a voluntarios de Tzu Chi decir: “Estoy dispuesto/a”, y estos votos, llenos de sinceridad, me conmueven profundamente y me dan confianza. Durante casi seis décadas, Tzu Chi ha recorrido un camino arduo. Estoy agradecida por los compañeros de viaje, por quienes nos apoyan desde atrás y por los pioneros que van adelante. Gracias al esfuerzo colectivo, hemos logrado allanar este camino de manera constante y firme.

Agradezco a los voluntarios-bodhisattvas de Singapur y Malasia, quienes durante años han escuchado el Dharma con dedicación y han acogido mi deseo de retribuir a la tierra natal del Buda. Durante dos años, varios grupos han viajado a Nepal e India, construyendo vínculos comunitarios y planificando la construcción de viviendas y escuelas. *En la aldea de Silaunja, cerca de Bodh Gaya, India, ya se están construyendo 36 casas del Gran Amor. Familias que antes vivían en chozas de pasto deterioradas pronto podrán mudarse a hogares permanentes en un pueblo ordenado, brindando estabilidad a sus vidas. Con sinceridad en el corazón, desde esa comunidad podemos realmente inspirar la aparición y participación de nuevos voluntarios-bodhisattvas locales.

En el mundo secular, “retribuir” suele significar devolver un favor en forma de bienes materiales o dinero. Pero lo que nosotros devolvemos a la tierra del Buda es vida con sabiduría. Si el Buda no hubiera nacido en este mundo hace más de 2,500 años, si no hubiera formado aspiraciones de practicar y enseñado a los seres sintientes cómo convertirse en bodhisattvas, quizás hoy aún estaríamos perdidos en la ignorancia.

Cuando el Príncipe Siddhartha salió del palacio, vio el sufrimiento de las personas fuera de la ciudad real: personas enfermas sin medicina ni atención, ancianos sin hogar… por donde miraba, veía enfermedad, pobreza y dolor. Comprendió que, aunque llegara al trono y tuviera poder, no podría aliviar ese sufrimiento. ¿Cómo hacer que todos entendieran el sufrimiento? ¿Cómo enseñar el método para liberarse del sufrimiento? Fue entonces cuando decidió dejar a su familia y buscar la verdad. Tras años de prácticas ascéticas y luchas internas, finalmente despertó a los principios que rigen el universo.

Durante la vida del Buda, los medios de transporte eran limitados y no podía viajar lejos. Sin tecnología moderna, su voz solo llegaba hasta cierto punto. Los textos budistas describen que su voz “llegaba de cerca a lejos, penetrando en las diez direcciones”. ¿Es esto posible? Este pasaje expresa cómo la verdad despierta del Buda, sin estar sujeta al tiempo ni al espacio, podía tocar el corazón de quienes escuchaban el Dharma. Todos poseemos la misma sabiduría que el Buda, pero la mente de los seres comunes está confusa, contaminada por las aflicciones y la ignorancia. Cuando hablamos de purificar la mente humana, nos referimos a transformar la ilusión en despertar, pasar de la confusión a la comprensión correcta.

La sabiduría iluminada del Buda, en términos modernos, se parece a la psicología y puede ayudar a aliviar el sufrimiento mental. El nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte son naturales, y sin embargo nos preocupan y nos causan ansiedad. Nos enredamos en emociones, apegos profundos que pueden transformarse en odio, y esas aflicciones hieren nuestro corazón. Los sabios comprenden que la existencia humana está marcada por el sufrimiento, y que la vida fluye de acuerdo con causas, condiciones, efectos y retribuciones.

Reconocer la impermanencia es el mayor despertar. Todos podemos hablar de la impermanencia, pero si no comprendemos verdaderamente sus principios, ante una dificultad pensaremos: “¿Por qué me pasa esto a mí si no he hecho nada malo?”, o “¿Por qué yo, si ya he hecho tanto bien?” Estas preguntas revelan la ignorancia sobre la ley de causa y efecto, y muestran que el Dharma aún no ha penetrado en el corazón.

Debemos aplicar el Dharma para resolver lo que la mente no puede comprender, y usar la perspectiva de las causas y condiciones para encontrar armonía interior. De lo contrario, ningún consejo externo será suficiente. Solo al ver con claridad y soltar el apego podemos seguir adelante en lugar de hundirnos en el sufrimiento. Lo más importante es transformar el karma negativo en afinidades positivas, y usar el Dharma de forma inmediata para ayudar también a otros a aliviar sus aflicciones.

Hoy, podemos usar las enseñanzas del Buda para comprender nuestra verdadera naturaleza. El Dharma nació en la tierra del Buda, y ahora debemos devolverlo allí. Esta generación de voluntarios de Tzu Chi debe cumplir el anhelo del Buda de hace más de 2,500 años. El Camino del Bodhisattva que Tzu Chi practica ha permitido que muchas personas encuentren comprensión profunda y alivio en medio del sufrimiento. Ahora, debemos aplicar esos métodos y experiencias en terreno, transformar la vida de quienes sufren y asegurar que el verdadero Dharma perdure para el futuro.

Estoy agradecida con los voluntarios-bodhisattvas de Singapur y Malasia que han viajado a la tierra del Buda en nuestro nombre. Debemos compartir más con todos y brindarles apoyo con nuestras fuerzas. A menudo hablamos de “méritos infinitos” —cuando muchas intenciones y pequeñas contribuciones se unen, pueden lograr un gran mérito.

Desastres naturales, calamidades humanas, pobreza y enfermedades… ¿cuántas personas en el mundo necesitan ayuda? Una sola persona no puede salvar a todas, y si solo se reúnen unos pocos, no habrá suficiente fuerza. Necesitamos que todos nos unamos. Si podemos ver y oír, nuestro amor puede llegar a todos los rincones. Mientras el Dharma se difunda, podremos traer pureza a la humanidad.

La gran causa por la cual el Buda apareció en este mundo fue enseñar el Camino del Bodhisattva. No tenemos que esperar vidas para convertirnos en bodhisattvas: en esta vida, ya tenemos la condición para serlo. Escuchar el Dharma, aceptarlo y llevarlo al mundo —todo esto es una forma de difundirlo. Brindar a todos la oportunidad de crear bendiciones es beneficiar a los seres. Difundir el Dharma y beneficiar a los seres sintientes: eso es ser un bodhisattva en el lugar donde estás.

Todos, ¡por favor, sean conscientes y atentos!

Compilado a partir de las enseñanzas de la Maestra del Dharma Cheng Yen del 2 al 11 de marzo de 2024. Desde entonces, el Pueblo del Gran Amor Silaunja en India fue inaugurado el 27 de octubre de 2024, y las familias ya viven en sus 36 nuevos hogares.

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