Firmes en la misión:
Respuesta solidaria ante los incendios en Los Ángeles
Parte 2
Escrito por Ida Eva Zielinska
Traducido y adaptado al español por Gabriela Barzallo
Publicación #26
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El incendio destruye no solo viviendas, sino también gran parte del distrito comercial en Pacific Palisades. Foto/Jaime Puerta
Del 19 al 21 de enero: Preparación para una misión extensa
Después de las primeras distribuciones, los voluntarios de Tzu Chi en Los Ángeles continuaron recaudando fondos y organizando ayuda para los damnificados, logrando reunir más de10,000 dólares en un solo día con el compromiso de seguir hasta fin de año.
El 21 de enero, en el Centro de Servicio de West Los Ángeles, los voluntarios se prepararon para recibir a 71 sobrevivientes del incendio de Palisades, quienes lo habían perdido todo. Mientras tanto, en la zona del desastre, la recuperación de pertenencias entre los escombros era casi imposible, ya que poco podía ser rescatado.
22 de enero: Luz en la oscuridad en Pacific Palisades
El 22 de enero, el Centro de Servicio de West Los Ángeles recibió a más sobrevivientes del incendio de Palisades, entre ellos Anna Wei, de 91 años, quien huyó con lo poco que pudo tomar antes de que las llamas consumieran su hogar.
“Esta manta es un regalo del cielo, porque no tengo muebles ni nada… al menos puedo dormir en el suelo con la manta y tener algo de comida. Estoy muy feliz de haber encontrado este lugar.” Anna Wei, Beneficiaria.
Ese mismo día, los afectados por el incendio de Eaton recibieron ayuda en el Centro de Servicio del Valle de San Gabriel en El Monte. Entre ellos, John y Colette Lichtwardt, quienes, tras 14 años en la comunidad, perdieron su hogar el 7 de enero, justo en el cumpleaños de John.
Otros, como Larry Demula, lo perdieron todo. “Nuestra cuadra quedó reducida a cenizas. No quedó nada”, relató. A pesar del dolor, agradeció el apoyo recibido: “En sus abrazos sentí amor y cuidado. Ningún otro lugar me ha dado eso”.
Felisa Wright también perdió su hogar y negocio, pero mantiene la esperanza: “Estoy buscando un nuevo hogar para mi familia y mi negocio”. En el Muro de Oración del Centro de Servicio, muchos damnificados encontraron consuelo en medio de la incertidumbre.
El Centro de Servicios del Valle de San Gabriel estableció un “Muro de Oraciones” y un área de “Conversación con Buda”, algo que fue muy apreciado por los beneficiarios con inclinaciones religiosas. “Soy muy, muy fuerte. Creo y tengo mucha fe en que Dios abrirá un camino”, dijo Wright. “Esto también pasará. Vamos a superar esto.”
25 y 26 de enero: Abrazos y fe en El Monte
El Centro de Servicio del Valle de San Gabriel realizó su tercera y cuarta distribución de ayuda para los afectados por el incendio de Eaton, brindando no solo asistencia material, sino también apoyo emocional. Entre los testimonios, Darcy Hall recordó cómo su hija pidió volver a casa sin saber que ya no existía, mientras George Baxter, bombero retirado, vio su hogar consumido por las llamas. A pesar de la pérdida, muchos encontraron consuelo en la solidaridad de Tzu Chi.
“El dinero es importante, pero lo más valioso ahora es el contacto humano, un simple abrazo”, expresó Debra Boudreaux, directora ejecutiva de Tzu Chi USA. Además de tarjetas de ayuda y mantas, los beneficiarios recibieron ropa, alimentos y apoyo espiritual en el Muro de Oración y el área de Conversación con Buda.
Cheryl McMurray, quien había vivido en su hogar durante 40 años, entendía que la pérdida iba más allá de lo material; era la pérdida de un lugar de encuentro lleno de historia familiar. “Éramos la casa que organizaba cada fiesta de la familia, baby showers, cumpleaños, bodas…”, recordó, asimilando ahora que solo quedaban los recuerdos.
Compré esa casa en 1977. ¿Quién hubiera pensado que así terminaría? Pero no ha terminado, porque tenemos a personas maravillosas como Tzu Chi tendiendonos la mano. Estamos todos en el mismo barco. Así que, gracias, Tzu Chi. Ayúdennos a seguir teniendo esperanza.
Stephanie Spruill
Beneficiaria
Los mismos días, el Centro de Servicio de West Los Ángeles realizó su tercera y cuarta distribución de ayuda para los sobrevivientes del incendio de Palisades, brindando apoyo material y emocional. Daniel Coleman, quien perdió su hogar tras 20 años en Pacific Palisades, acudió en busca de ayuda, mientras Joanna Curtis y su familia enfrentan dificultades viviendo en un hotel sin espacio ni comida adecuada. Otros, como Marjan Rejabi, pasaron por momentos aterradores al tener que protegerse de saqueadores. A pesar de la tragedia, muchos encontraron un sentido de comunidad en la solidaridad de Tzu Chi. “Aquí la gente ha creado una familia. Hay una profunda necesidad de sanar”, expresó Megan Earsley.
“No sé qué quedó. No sé qué no quedó. Lo único que sé es que ya no tengo un hogar”, dijo Megan Earsley mientras recordaba vívidamente su escape por poco de la zona del incendio. “Tuve que cruzar la ciudad a toda prisa. Veíamos las llamas justo al otro lado de la calle, en las colinas. En cada paso del camino ocurrieron milagros, y logramos salir.”
Earsley también encontró lo que sintió como otro milagro en la distribución, donde muchos beneficiarios experimentaban un sentido de solidaridad al encontrarse con otros en la misma situación: desconocidos convirtiéndose en amigos.
Necesitan que alguien los conozca, los consuele, los ayude y los ame para que sientan un mayor alivio.
Jenny Hsu
Voluntaria de Tzu Chi
Del 27 de enero al 1 de febrero: Centro de Recursos para los incendios
Del 27 de enero al 1 de febrero, Tzu Chi USA participó en el Wildfires Resource Hub (WRH) en Pasadena, realizado en la oficina central de Kaiser Permanente. Este evento fue organizado en colaboración con CalVOAD, ENLA y Kaiser Permanente, y operó bajo las mismas directrices que los Centros de Recuperación por Desastres liderados por el gobierno. Su objetivo fue brindar asistencia integral a los afectados por los incendios forestales junto a diversas agencias estatales y federales, como la Oficina de Manejo de Emergencias del condado de Los Ángeles, la Oficina de Servicios de Emergencia del Gobernador de California, la ciudad de Pasadena y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).
Además, se sumaron diversas organizaciones sin fines de lucro y proveedores de servicios, incluyendo la Cruz Roja Americana, The Salvation Army, Catholic Charities, United Way y el Banco de Alimentos Regional de Los Ángeles. Entre los servicios ofrecidos incluyeron ayuda financiera, alimentos frescos y no perecederos, purificadores de aire, mantas, información sobre recuperación ante incendios forestales, atención infantil gratuita y atención médica, incluyendo la entrega de gafas gratuitas a través de la Clínica Móvil de Visión de Tzu Chi.
El 27 de enero, Tzu Chi organizó una conferencia de prensa en el Centro de Servicio del Valle de San Gabriel, donde recibió a la congresista Judy Chu, la tesorera de California, Fiona Ma y líderes de la comunidad china, quienes conocieron sus esfuerzos y realizaron una donación. Chu destacó la importancia de las donaciones para los 20,000 damnificados que quedaron sin hogar, mientras que Ma elogió el papel de Tzu Chi en la respuesta a emergencias. La organización sigue comprometida en apoyar a los sobrevivientes en su proceso de recuperación.
Para brindar apoyo, el presidente de CCBA, Norman Nie, realizó una donación en nombre de 27 asociaciones chinas en el extranjero que forman parte de la CCBA. Debra Boudreaux, directora ejecutiva de Tzu Chi USA, aceptó la donación en representación de la organización y también informó a los presentes que, hasta el 26 de enero, Tzu Chi USA había distribuido un total de 740,100 dólares en tarjetas de ayuda, beneficiando a 690 hogares afectados por los incendios forestales.
30 de enero: Distribuciones en los Centros de Servicio de Tzu Chi
El 30 de enero, Tzu Chi complementó su labor en el Wildfires Resource Hub con su quinta distribución de ayuda en los Centros de Servicio de West Los Ángeles y El Monte. Los beneficiarios, aún afectados por la tragedia, encontraron en Tzu Chi un espacio de apoyo. Wylda Faye, quien perdió su comunidad de 30 años, expresó su angustia: “Todo está destruido, es un campo minado”, mientras Norman Merino recordó cómo rescató a una mujer de 80 años atrapada en su hogar en medio del incendio. Para Claire Dorotheo, el evento le permitió redescubrir la solidaridad: “Sentí el amor de todos aquí. El amor es real”.
En West Los Ángeles, la jornada estuvo marcada por la conexión emocional. “No lloro por lo que perdí, sino por la bondad de las personas”, expresó Pamela Nelli. Para Nichama Ventovim, los abrazos de los voluntarios fueron clave para sobrellevar la pérdida. Con los incendios aún sin contener y más de 16,200 estructuras destruidas, Tzu Chi USA extendió sus esfuerzos con nuevas distribuciones los tres domingos siguientes.
Solo buscan consuelo. Estas familias necesitan nuestro apoyo, y siento que estar aquí está iluminando el día de todos.
Jessie Yang
Voluntaria de Tzu Chi
2 y 9 de febrero: Cuidado integral e inspiración
El 2 y 9 de febrero, el Centro de Servicio del Valle San Gabriel realizó su sexta y séptima distribución de ayuda para los afectados por el incendio de Eaton, brindando apoyo a familias que buscan reconstruir sus vidas. Carlene McGrue, perdió el hogar donde vivió desde que tenía 17 años lamentó: “Mis padres trabajaron duro para conseguir esa casa … ahora solo quedan cenizas”.
Patrick Riley, cuya casa estuvo en su familia por 77 años, enfrentó la tragedia con calma: “Todo en mi ciudad ha desaparecido”. Para otros, como la artista Susana Gutiérrez Edward, el evento fue un espacio de sanación: “Aquí hay personas que ofrecen ayuda y amor. A veces, solo quiero llorar, y este espacio lo permite… es terapéutico”.
Algunos beneficiarios decidieron compartir lo recibido con otros. Lee Ann Redlein, cuya casa fue salvada del fuego, donó parte de su tarjeta de ayuda a quienes lo perdieron todo. Tony, otro beneficiario, llevó cuatro cajas de aguacates de su finca para compartir con los damnificados.
En el Centro de Servicio de West Los Ángeles, las distribuciones dejaron una huella profunda en los beneficiarios. Lisa Maier encontró consuelo en los abrazos y palabras de aliento de los voluntarios, mientras que Sarah Corey se conmovió al verlos orar antes de la entrega de ayuda: “La asistencia financiera es importante, pero las oraciones saber que alguien ora por nosotros después de perderlo todo es el verdadero regalo”. Barbara Siegel, quien perdió su hogar mientras su esposo estaba hospitalizado, expresó: “Esto ha sido una experiencia increíble. Saber que hay personas tan compasivas me llena el corazón”.
Stephen Huang, director ejecutivo de Voluntarios Globales de Tzu Chi, no podría estar más de acuerdo: “Nuestra ayuda es un gesto de compasión. Como dice la Maestra Cheng Yen: ‘El dinero se acaba rápido, pero el amor perdura para siempre.’ Queremos difundir amor.”
Para otros, como Bala y Mae Chandran, la tragedia cambió su perspectiva después de haber perdido la casa en la que vivieron por 40 años: “Antes de esto, nunca pensé en lo que realmente importa en la vida. Ahora sé que lo más importante es ayudarnos unos a otros. La esperanza es eterna”.
16 y 23 de febrero: Finalizando la ayuda de emergencia y mirando hacia adelante
El 16 de febrero, los Centros de Servicio de West Los Ángeles y el Valle de San Gabriel realizaron su octava distribución de ayuda, apoyando a los afectados por los incendios de Palisades y Eaton. Para quienes no pudieron asistir, se organizó una distribución adicional el 23 de febrero. Días después, el 20 de febrero, CalFire confirmó que, tras 44 días, los incendios estaban finalmente 100% contenidos, dejando una devastación inmensa: 23,707 acres y 6,835 estructuras destruidas en Palisades, y 14,021 acres y 9,413 estructuras perdidas en Eaton.
Los sobrevivientes aún asimilan la tragedia. “No sé qué será de mi familia. ¿A dónde vamos? ¿Qué haremos?”, expresó Nader Mohebkhosravi, quien, tras perder su hogar, fue hospitalizado por una crisis nerviosa. Sin embargo, encontró esperanza en Flora Yeh, directora del Centro de Servicio de West Los Ángeles, quien también perdió su casa: “Ella me dio esperanza de que hay luz después de la oscuridad”.
Al reflexionar sobre la compasión de Tzu Chi, Mohebkhosravi afirmó: “Esta humanidad es rara de encontrar, especialmente en Los Ángeles. Estoy agradecido desde lo más profundo de mi corazón y espero conocer algún día a la Maestra Cheng Yen para agradecerle por enseñarle a su comunidad a ser tan pura y compasiva”.
Mirando hacia el futuro
Mirando hacia el futuro, Tzu Chi reafirma su compromiso con la recuperación de los afectados, ya que la reconstrucción tomará entre cinco y siete años. “Esto no es el final, sino el comienzo de otro camino”, aseguró James Chen, director del Centro de Servicio del Valle de San Gabriel.
Por su parte, Stephen Denq, director ejecutivo de la Fundación Médica Tzu Chi, recordó: “Una persona puede avanzar rápido, pero un grupo de personas puede llegar lejos. Lo que reciben hoy no es de una sola persona, sino del amor de muchas personas en todo el mundo”.
Los voluntarios de Tzu Chi se mantienen siempre dispuestos y decididos, negándose a desanimarse por el tiempo necesario para lograr una recuperación total. Mantienen con gusto el consejo de la Maestra Cheng Yen:
No importa lo largo que sea el viaje ni el alcance de nuestras capacidades, debemos esforzarnos al máximo para alcanzar nuestro objetivo. Eso es perseverancia.
Maestra Cheng Yen