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Nuevo Centro de Servicio abre sus puertas en Chicago

Escrito por: Jennifer Chien
Traducido por: Juan Bonilla
Editado por: M. Carolina Saheli

Publicación #27

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Los invitados conmemoran la ocasión con una foto de grupo tras la inauguración. Foto/Tzu Chi USA Región del Medio Oeste

Recibí una llamada sobre un pequeño incendio en el patio trasero. Cuando llegué a casa, todo estaba en llamas.

El 5 de abril de 2025, la calle 23 Oeste en el barrio chino fue cerrada para celebrar la inauguración del nuevo Centro de Servicio de Tzu Chi USA. Gongs y tambores dieron paso a dos leones danzantes que “masticaban” ofrendas simbólicas de prosperidad y sabiduría.

Las Maestras del Dharma De Yue y De Wei de la Morada Jing Si de Hualien, el director ejecutivo de Voluntarios Globales de Tzu Chi, Stephen Huang, la directora ejecutiva de Tzu Chi USA, Debbie Lee, el director ejecutivo de la Región Medio Oeste de Tzu Chi USA, Chong Hsieh, y la subdirectora ejecutiva, Amy Hsieh, junto con casi 100 invitados, se encontraban reunidos ese día para inaugurar el nuevo hogar de Tzu Chi en Chicago.

Bajo un cielo despejado, una brisa primaveral acarició la entrada del nuevo centro, donde una escultura de la Morada de Jing Sí da la bienvenida en silencio. Con su tejado emblemático y sus paredes grises, el edificio se integra armoniosamente en una comunidad marcada por la historia inmigrante. Al contemplar la pagoda, Chong y Amy Hsieh no pudieron contener lágrimas de alegría.

El Gran Voto de Amy Hsieh

En 2003, la Maestra Cheng Yen pidió a Amy Hsieh asumir la dirección ejecutiva de la Región del Medio Oeste de Tzu Chi. Con el apoyo de su esposo Chong, Amy se mudó sola a Chicago, mientras él la visitaba con frecuencia. Con el tiempo, ambos se establecieron allí definitivamente.

Cuando Amy visitó por primera vez Chicago, Tzu Chi aún no tenía oficina; los voluntarios usaban un local alquilado en Westmont. Al asumir su cargo como directora ejecutiva, pensó de inmediato en el barrio chino: “Cuando estudiaba aquí, todos venían a comer comida china. Chicago es una ciudad clave, y Chinatown, un punto de encuentro para residentes, estudiantes y turistas”.

Cuando llegué a Chicago, mi meta fue establecer una pagoda de Tzu Chi en Chinatown y compartir su filosofía aquí.

Amy trasladó primero la oficina a un espacio más amplio en el 6601 de N Cass Avenue, también en Westmont, pero ante el aumento del alquiler y el crecimiento del grupo, adquirió dos edificios en Darien en 2006 y 2007. Fue entonces cuando Tzu Chi obtuvo un nuevo hogar en Chicago. Aun así, seguía decidida a establecer una sede en Chinatown.

La relación de Tzu Chi con el barrio chino comenzó en 1996, cuando voluntarios participaron en la Feria de Verano para recaudar fondos y promover la donación de médula ósea. En 2004, Amy organizó clínicas médicas gratuitas, y en 2011 se alquiló el primer local en Chinatown.

“Las primeras generaciones de inmigrantes chinos vivían en Chinatown, lo que facilitaría difundir el Dharma de la Maestra Cheng Yen”, explicó Huang, director ejecutivo de Voluntarios Globales de Tzu Chi. “Siempre he pedido que cada oficina tenga presencia en Chinatown, pero en Chicago no teníamos esa oportunidad. Compartíamos un espacio pequeño con un periódico, lo que dificultaba nuestro crecimiento y la llegada de nuevos miembros”.

El 3 de septiembre de 2011, Tzu Chi del Medio Oeste celebra su evento “Ayudar a la comunidad, cuatro misiones principales” en Chinatown Square Plaza. Foto/Bot Huynh

Voto ante Buda

Desde la compra hasta la finalización, el Centro de Servicio de Chicago fue fruto de un viaje de perseverancia y valores.

Desde nuestra fiesta de té en 2003, cada evento ha reunido multitudes, una muestra clara de cuánto necesita la comunidad a Tzu Chi.

“No teníamos oficina fija, y debíamos mudarnos constantemente. Soñábamos con un hogar permanente”, compartió Chong Hsieh.

El 6 de agosto de 2018, el voluntario Yee Chui Chi informó a Chong y Amy sobre un edificio de tres plantas en venta. Ese mismo día lo visitaron y decidieron comprarlo. En Chinatown, muchas propiedades se vendían de forma privada antes de salir al mercado. “Todo el mundo sabía que buscábamos una propiedad. Chong me acompañó, vimos el edificio y lo compramos”, recordó Amy.

Esa misma noche, Stephen voló de Los Ángeles a Chicago. Llegó a las 11:30 p. m. y se reunió con los Hsieh para inspeccionar la zona sin importar la hora. Tomaron fotos y notificaron a la Maestra Cheng Yen en Hualien.

“Siempre reviso una propiedad cinco veces al día —incluso a medianoche— para evaluar su seguridad, energía Dharma y cinco condiciones: ubicación, función, estado, financiamiento y vista”, explicó Stephen. “Aunque el edificio tenía dos secciones separadas, podían unirse y remodelarse. Dije: “Hay que comprarlo de inmediato”.

El 7 de agosto de 2018, Stephen y los Hsieh intentaron firmar un contrato en la oficina de Tzu Chi, pero el vendedor no se presentó tras recibir otra oferta más alta. Finalmente, respetó su compromiso, y en menos de 48 horas, Tzu Chi aseguró la propiedad y echó raíces en Chicago.

Durante 2018 y 2019, mientras organizaban eventos como clínicas gratuitas y seminarios en el nuevo local, los Hsieh también planificaron su renovación.

El 5 de octubre de 2019, una delegación de la Residencia Jing Si de Hualien visita Estados Unidos, y realiza un seminario en la Oficina en el Chinatown de Chicago. Foto/Dennis Lee.

“Después de comprar la propiedad en 2018, la Maestra propuso demoler el edificio y construir uno nuevo. Pero debido a la falta de fondos y al perfil modesto de los voluntarios del Medio Oeste, opté por la austeridad”, explicó Amy. “Decidí demoler la parte frontal, reconstruirla y conectarla con las secciones traseras construidas hace 30 años y decorar el edificio de forma sencilla”.

Un proyecto desafiante

El equipo de construcción de la Residencia Jing Si en Hualien proporcionó el diseño arquitectónico, y se contrató a un arquitecto estadounidense para ejecutarlo. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 en 2020 provocó confinamientos globales y un retraso de casi un año en la aprobación del permiso por parte del Ayuntamiento de Chicago. Aunque la construcción comenzó en 2022, debió detenerse tras desestabilizarse la parte trasera del edificio durante la demolición. El plan inicial de renovación ya no era viable.

“Cuando se suspendió la obra, informamos a la Junta Directiva. Podíamos reforzar la estructura con hormigón armado o reconstruir desde cero, pero no sabíamos el costo exacto”, recordó Amy. “Agradezco que la Junta Directiva y la Morada Jing Si sugirieran reconstruir. El contratista Danny Mark dijo que reforzar no sería mucho más económico. Finalmente lo demolimos todo y reconstruimos, sin que el costo aumentara demasiado”.

Para encontrar un contratista confiable, Chong entrevistó a muchas empresas contratistas. No fue hasta 2021 que descubrió a uno trabajando al lado. Así conocieron a Danny Mark, nacido y criado en Chinatown de Chicago. 

“Era un día frío y sin calefacción”, recordó Danny. “Querían ajustarse al presupuesto, pero para mí lo esencial era construir algo duradero. Nos entendimos de inmediato. Hice todo lo posible para ayudarlos, y creo que hicimos un buen trabajo”.

Mark ganó la licitación por menos de 2 millones de dólares, mientras que otras ofertas superaban los 2 o 3 millones. Incluso cuando el plan cambió a una construcción total, el costo apenas varió. Como arquitecto licenciado, Mark también supervisó la obra sin cobrar, cuidando cada centavo. “Desde el principio dije que no buscaba lucrar con este proyecto”, aseguró Mark.

Mi objetivo era ayudarles a hacer realidad su sueño y a montar una oficina en Chinatown para atender a la comunidad china.

Al ver llegar a los voluntarios de Tzu Chi de todo el mundo para la inauguración en Chicago, Mark sonrió satisfecho y dijo: “Los Hsieh han cumplido su propósito. Hay pocas personas como ellos en el mundo. En ellos he visto a personas que hacen el bien con todo el corazón y pasión. Me han hecho comprender el verdadero significado de Tzu Chi”.

La oficina que predica el Dharma en silencio

El interior del nuevo Centro de Servicio de Chicago, con cuatro plantas y 9,300 pies cuadrados, refleja el ingenio de Tzu Chi en cada rincón, desde duchas y ascensores hasta espacios versátiles.

En la primera planta hay una librería Jing Si, una pequeña sala de oración y un comedor, formando un espacio donde los mayores pueden rezar, cenar juntos y socializar. En la segunda planta se encuentra un centro educativo con cuatro aulas multifuncionales para la Academia Tzu Chi, programas extracurriculares y clases comunitarias. La tercera planta alberga la Sala Jing Si, un amplio santuario con un techo inspirado en la Morada Jing Si de Hualien. En la cuarta planta hay oficinas, dos salas de consulta para clínicas gratuitas y una sala de control de sonido para el equipo audiovisual del edificio. En el sótano hay un área de almacenamiento.

El diseño interior del edificio estuvo a cargo del arquitecto Chuante Kao, quien, con esmero, convocó a las diseñadoras Lichuan Wang y Wanchen Lin, junto a la florista Shuchen Chou. Dos semanas antes de la inauguración, el equipo afinó cada detalle y organizó los arreglos florales, asegurándose de que el espacio reflejara la filosofía humanista de Tzu Chi.

La florista Shuchen Chou y las diseñadoras de interiores Wanchen Lin y Lichuan Wang (de izquierda a derecha) seleccionan flores para decorar la nueva oficina. Foto/Jennifer Chien

Kao no solo revisó gratuitamente el diseño exterior y la creación del interior, sino que también pagó estanterías a medida, expositores, armarios y otros muebles, además de obsequiar la primera escultura de cristal Jing Si Abode en Estados Unidos.

Todas las grandes estanterías y demás elementos decorativos del interior son generosamente donadas por Chuante Kao. Foto/Jennifer Chien

“En 2019, asistí a una ceremonia de té por el 30º aniversario de Tzu Chi USA en Chicago”, recuerda Kao. “La oficina estaba abarrotada. De pie en la acera, sentí que el espacio se transformaría en una pagoda resplandeciente. En la arquitectura religiosa no buscamos la belleza externa, sino vivir la sabiduría y el maravilloso Dharma del corazón de la Maestra. Ese es el verdadero espíritu de la arquitectura”.

La Maestra Cheng Yen siempre ha sostenido que un edificio debe poder predicar el Dharma sin pronunciar una sola palabra. Este es el nivel más alto del pensamiento humanista de Tzu Chi: percibir, con los ojos y los oídos, el maravilloso Dharma que emana del espacio, junto con la virtud y majestuosidad de la Maestra.

“La Maestra Cheng Yen dijo que la arquitectura de Tzu Chi no busca impresionar, sino despertar gratitud, respeto y amor. Debe ser sencilla y elegante, sin ostentación. Nuestro espacio de iluminación no es un templo, sino un hogar. Queremos que todos sientan el calor de regresar a casa. Ese es el pensamiento humanista de Tzu Chi”, concluyó Kao.

Chong Hsieh muestra la escultura de cristal de la morada Jing Si a los voluntarios. Foto/Jennifer Chien

El concepto de diseño del nuevo edificio de oficinas era “sencillo y luminoso”, explicó Kao. “La Maestra Cheng Yen decía que la sencillez es la mayor belleza. Usamos solo dos elementos clave en el diseño: el color gris y la madera natural. El gris evoca las túnicas kasaya de monjes budistas, simbolizando a un voluntario de Tzu Chi cuya pureza interior se refleja en la escultura de cristal Jing Si. Además, los tonos brillantes aportan un aire juvenil que invita a los jóvenes a acercarse y unirse a Tzu Chi”.

Más de 20 años de espera

“Tenemos que cuidar a nuestros mayores y unir a los jóvenes”, decía la Maestra Cheng Yen. Por ello, la primera planta del edificio fue diseñada con mucho cuidado pensando en los adultos mayores que buscan la compañía pacífica de su familia Tzu Chi. La pequeña sala de oración, ubicada en esta planta, permite que los miembros de mayor edad accedan con facilidad y encuentren un espacio de recogimiento.

Así como la construcción del edificio estuvo llena de historia, también la estatua blanca del Buda Shakyamuni tiene un origen significativo: “El centro de servicios del barrio chino de Chicago necesitaba una estatua de Buda”, relató un voluntario. “El 31 de marzo durante una visita al Centro Médico de Wilmington la delegación de la Morada Jing Si, vi esta estatua frente a un cuadro titulado ‘Buda trata a los enfermos’. Ese día, pensé que sólo el cuadro bastaba para el centro médico”.

La estatua era una de tres que Stephen Huang mandó a esculpir a medida por un renombrado maestro, inspiradas en las consagradas figuras de la Morada de Jing Si en Hualien. Movido por esta inspiración, Huang contactó a Amy, y tras coordinar cuidadosamente el embalaje y el envío, la estatua y las portadas de las bendiciones de los voluntarios de Tzu Chi para el Medio Oeste, llegó a Chicago cinco días después.

“Sabía que los miembros veteranos querrían ver la estatua de Buda”, comentó Huang. “Aunque Tzu Chi venera al Gran Iluminado, muchos siguen prefiriendo las representaciones tradicionales. Por eso, trasladamos una nueva estatua al primer piso, un lugar accesible donde vecinos, mayores y miembros pueden venir a adorar y cultivar la espiritualidad”.

Reunirnos sin un lugar físico habría sido difícil. Tras más de 20 años, todo encaja: tenemos una estatua de Buda, nos visitan dos maestras y yo estoy aquí en Estados Unidos para la inauguración. Lo esperé durante años, y por fin, se ha hecho realidad.

Pagoda de la compasión

En el día de la inauguración, más de 100 invitados se reunieron en la Sala Jing Si, ubicada en el tercer piso, para celebrar la apertura del Centro de Servicio de Chicago. Durante la ceremonia de apertura, la Maestra de Dharma De Yue leyó una carta de felicitación y transmitió las bendiciones de la Maestra Cheng Yen a los Hsiehs y a los voluntarios de Chicago.

La Maestra De Yue (izquierda) y la Maestra De Wei (derecha), de la delegación de la Morada Jing Si, asisten a la ceremonia de inauguración del nuevo Centro de Servicio de Chicago y dirigen a los invitados en la oración. Foto/Dan Ferrara

“La apertura del Centro de Servicio de Chicago marca un hito para que Tzu Chi se acerque a la comunidad y florezca en su misión educativa”, leyó en voz alta la Maestra De Yue. “Este nuevo espacio simboliza no solo la fundación de Tzu Chi en el Medio Oeste, sino también un lugar compasivo para formar Bodhisattvas. Más adelante, ofrecerá clínicas gratuitas, una librería Jing Si, clases, conferencias y un programa de atención para personas mayores”.

Confío en que, gracias al esfuerzo de todos los miembros de Tzu Chi y el apoyo de los invitados y residentes, Chinatown de Chicago será una comunidad cálida y hermosa. Tzu Chi traerá paz, energía y bendiciones a los residentes.

La Maestra De Wei elogió el nuevo edificio por su semejanza con la Morada de Jing Si, y expresó: “Al ver la estatua de cristal, siento que he regresado a casa. Esta pagoda me inspira esperanza en un futuro brillante. Aquí surgirán muchos Bodhisattvas”.

Por su parte, Stephen Huang, colaborador habitual de los Hsieh en el Medio Oeste, se mostró conmovido al contemplar el edificio. “Hace 36 años, la Maestra me dijo: ‘Confía en ti mismo y trabaja localmente”. Hoy el Medio Oeste lo ha logrado. Por eso construimos esta majestuosa oficina. Agradecemos sinceramente a la Maestra Cheng Yen por su integridad, carácter y amor, así como al compromiso de los voluntarios de Tzu Chi”.

Tenemos la gran fortuna de contar con Tzu Chi aquí. Sus voluntarios, con amplia experiencia, ofrecen servicios a quienes más lo necesitan. Con amor y compasión, transformarán vidas y contribuirán a que esta comunidad sea un lugar mejor. Estoy muy agradecida con Tzu Chi.

Nicole Lee, concejal del distrito 11 de Chicago y china americana de segunda generación, expresó su profunda admiración por el impacto de Tzu Chi en la comunidad. “Durante lo peor de la pandemia en 2020, fue Tzu Chi quien tomó la iniciativa de entregar mascarillas y material de desinfección a centros comunitarios y residencias de ancianos. No se trataba solo de suministros, sino de cuidado. Tzu Chi y otras organizaciones son aliados que el gobierno necesita con urgencia. Van más allá de resolver problemas superficiales: llegan al corazón de las personas. Esta nueva oficina representa una semilla de esperanza que está echando raíces en Chinatown”.

Una gran familia feliz

Líderes de Tzu Chi inauguran el nuevo Centro de Servicio de Chicago. Foto/Dan Ferrara

De forma paralela a la ceremonia de inauguración, el grupo de Chicago celebró el Día de la Diligencia el 6 de abril de 2025. Cerca de 150 voluntarios, procedentes de diversas oficinas del Medio Oeste y otras regiones de Estados Unidos, se reunieron para reflexionar sobre sus aspiraciones personales dentro de Tzu Chi, compartir ideas e impulsar el fortalecimiento espiritual colectivo.

Este trascendental acontecimiento fue liderado y ejecutado por un equipo de jóvenes voluntarios bajo la dirección de Hueyshann Sue, subdirectora ejecutiva de la Región Medio Oeste. El grupo integrado por Yifang Lin, Jim Hsu, Dennis Lee, Kuanhung Lin y Abe Chien, asumió la coordinación logística completa: desde los traslados al aeropuerto y el hospedaje de participantes, hasta el montaje de la oficina y la organización de las comidas para ambos eventos.

“Como la mayoría del equipo tiene trabajo, aprovechábamos los fines de semana para mover materiales, preparar el espacio y ensayar la actuación en lenguaje de señas”, relató Sue tras concluir las labores. “Durante la última semana, veníamos después del trabajo y nos quedamos hasta medianoche. En marzo, la mayoría del tiempo lo dedicamos a este proyecto”.

Cuando me gradué por primera vez y me mudé a Chicago hace doce años, Amy me invitó a unirme al comité de becas. Me siento muy bendecida por haber llegado a esta ciudad y haber contado con la guía de voluntarios con más experiencia, quienes nos brindaron la oportunidad de asumir mayores responsabilidades. Con el tiempo, hemos desarrollado confianza y habilidad para trabajar en equipo.

Dennis Lee y Kuanhung Lin, voluntarios de segunda generación de Tzu Chi, tomaron la iniciativa de diseñar los sistemas audiovisuales y de seguridad de todo el edificio. A pesar de no ser profesionales, aprendieron de forma didáctica y lograron implementar con éxito los sistemas, permitiendo la transmisión en tiempo real de las actividades en la sala Jing Si, ubicada en el tercer piso.

“Me gradué en ingeniería biomédica y en 2016, durante un campamento en la Morada Jing Si, aprendí técnicas de control de audio”, relató Lee. “El año pasado, Kuanhung y yo empezamos a trabajar en este proyecto. Investigamos qué equipos necesitábamos, los adquirimos y colaboramos con el equipo de construcción para completar el cableado”.

También destacó el enfoque colaborativo: “No solo pedimos ayuda para tareas físicas, sino que asignamos roles significativos. Cada voluntario tuvo la oportunidad de aprender y planificar junto a compañeros con más experiencia”.

Estoy muy agradecido por las numerosas oportunidades que nos han brindado para asumir tareas en distintas áreas. Esto nos ha permitido explorar y aprender sobre temas que realmente nos interesan. No sólo hemos aprendido Dharma, sino también muchas otras habilidades.

Voluntarios de Tzu Chi, provenientes de diversas generaciones y regiones, se han reunido en el histórico barrio de Chinatown, en Chicago, como una gran familia. Unidos por el espíritu del servicio desinteresado, están poniendo en práctica las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen al asumir con compromiso las responsabilidades del centro, al tiempo que se cuidan mutuamente y siembran bondad dondequiera que les lleve su camino. Su anhelo es inspirar a más personas de todo el Medio Oeste a unirse al ciclo del amor.

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