El Recorrido Para Salvar Vidas en Tierras Indígenas

Voluntarios de Tzu Chi viajan por un camino de tierra interminable hacia territorio indígenas sin ningún otro coche a la vista, trayendo gran cantidad de equipos de protección personal (EPP) para distribuir. Foto/Jonathan Van Lamsweerde

Por Pheel Wang, Ren Liu, Arthur Lai, Amy Stallman | Traducido por Celedina Arreguín

Publicación #11

COMPARTIR

Las águilas vuelan bajo el cielo sobre la nación navajo, la reserva más grande de indios americanos en los Estados Unidos. Sus gritos penetrantes resuenan en las aguas rápidas que pasan a través de un cañón rojo mezclándose con un viento aullante. Un par de búhos se paran cerca de su nido, protegiendo sus huevos. Las culebras de cascabel al igual que las ratas se precipitan apresuradamente sobre fósiles antiguos, buscando refugio en rincones y grietas para evitar convertirse en el próximo almuerzo de las águilas.

Durante la primavera y el verano del 2020 en la tierra de los navajos, los animales pudieron mover con libertad ya que las atracciones populares como Monument Valley, Canyon de Chelly, Horseshoe Bend, y Antelope Canyon todavía no mostraban rastro de turistas – o de cualquier ser humano. Incluso los residentes navajos rara vez salían.

Algunas casas ponen carteles en las entradas para prevenir el acceso de vehículos: COVID-19 auto-cuarentena. Foto/Jonathan Van Lamsweerde

Los orgullosos habitantes de la nación navajo se quedan en sus casas desvencijadas, esparcidos a través de sus tierras. Una familia de doce miembros no buscará atención médica a pesar de que varios de ellos reciben resultados positivos de COVID- 19. La razón por la cual evitan atención médica es porque muchos familiares, amigos y vecinos viejos o jóvenes nunca regresan a sus casas después de ir al hospital.

Es Un Lujo Lavarse Las Manos

Cuando la epidemia del COVID-19 llegó a los Estados Unidos en marzo, el enfoque fue en la costa este del país y en ciudades más pobladas. En Phoenix, los voluntarios de Tzu Chi estaban al tanto de las noticias mientras hacían entregas de equipos de protección personal a todos los trabajadores de cuidado de salud de primera línea y a los respondedores de primera línea en las ciudades grandes de Arizona. Hasta que un día, a mediados de abril, un reporte de noticias en la televisión sobre la nación navajo les llamó atención.

En ese reporte presentó a un reportero que caminaba hacia un pozo, listo con su micrófono. Cuando llegó al pozo podía ver coches alineados con grandes cubetas a remolque, los conductores esperando para llenarlas. El periodista explicó que 30 a 40% de los residentes en la reserva navajo no tienen agua corriente.
“¿Sin agua corriente, como se lavan las manos con la frecuencia recomendada?” Esta fue la reacción sorprendida de Ren Liu. Esta medida preventiva más básica es un lujo en la reserva. Además, muchas familias navajo tienen varias generaciones viviendo juntas: si una persona contrae el virus, todos en la familia corren riesgo de contagiarse.

Ren Liu, el director de Tzu Chi del centro de servicios de Phoenix, siempre ha disfrutado de la naturaleza e ir de campamento. El solía ir a menudo a la reserva con su esposa e hijos y tiene un conocimiento básico de cómo vive la gente local. Inmediatamente se puso en contacto con otro voluntario, Arthur Lai, para discutir cómo entregar equipos de protección personal a la nación navajo lo antes posible.
Los gobernadores de los tres estados que la reserva navajo atraviesa, Arizona, Nuevo México, y Utah, también habían reconocido la gravedad de la situación. La nación navajo tuvo su primer caso confirmado de COVID-19 el 17 de marzo, y los números rápidamente subieron a casi 1.200 casos en un mes. Para el 20 de abril la tasa de infección de la nación navajo ocupaba el tercer lugar en los EE. UU. detrás de Nueva York y Nueva Jersey.

La reserva navajo es vasta y escasamente poblada y se extiende por áreas áridas con poca lluvia y pocos sistemas de suministro de agua. Foto/Jonathan Van Lamsweerde

Aumentando el peligro de infección y propagación de COVID-19, la nación navajo y otras tribus nativas americanas carecen de suficientes EPP y suministros de limpieza. Foto/Jonathan Van Lamsweerde

Es más, las condiciones de vida únicas en las reservas de indios navajos podrían permitir que el virus se propague rápidamente poniendo en peligro el futuro de naciones enteras.

(El virus) podría acabar con estas tribus.” Michelle Lujan Grisham, gobernadora de Nuevo México

Según el departamento de vivienda y desarrollo urbano de los EE. UU., un tercio de los hogares en estas tierras indígenas están superpobladas con múltiples generaciones viviendo bajo un mismo techo. Más de 40% de las familias tienen un ingreso debajo de la línea de pobreza federal; muchas casas también carecen de sistemas de suministro de agua, baños interiores, calefacción, electricidad, y otros servicios de saneamiento, higiene, y finalmente salud.

Además, el número de personas en las reservas que tienen problemas de salud subyacentes, los hacen más vulnerables a infecciones de COVID-19, que es más alto que el promedio nacional. Actualmente, la infraestructura pública en estas tierras indígenas es anticuada, y faltan muchos recursos para el cuidado de salud.

Si tomamos la nación navajo como ejemplo, los hospitales tribales, en vez de salvar vidas, se convierten en lugares donde se propaga el virus debido a la escasez de EPP. Encima de eso, la reserva que cuenta con un poco más de 155.000 habitantes, tiene solamente 170 camas de hospital, 13 camas en la unidad de cuidado intensivo, 52 cuartos de aislamiento, y 28 ventiladores.

Médicos y enfermeras locales dijeron a los reporteros que no podían aceptar a pacientes con condiciones críticas por falta de EPP. El transporte de estos pacientes al hospital más cercano puede llevar 3 horas en ambulancia o una hora por helicóptero. “Estos son nuestros amigos y familiares [y] tenemos que despedirlos. No hay nada que podamos hacer. Nosotros solo tenemos muy pocos recursos.”

Enviar a los pacientes fuera de la reserva también crea otro problema; muchos nativos americanos no hablan inglés, sólo pueden comunicarse en su propio idioma. Cuando Ren y Arthur investigaron más sobre la cultura y tradición cultural de los navajos se dieron cuenta que la gente tribal teme y no están dispuestos a buscar tratamiento, ya que esto implica salir de la reserva. Si su condición fuera a deteriorarse, ellos podrían morir en un lugar extraño y solos, un destino aún más inaguantable para los navajos que la muerte.

Las condiciones en las reservas nativas americanas son terribles y muchas familias viven en viviendas arruinadas sin agua o electricidad. Foto/Jonathan Van Lamsweerde

Con la esperanza de ayudar a los residentes a permanecer en sus alrededores familiares mientras buscan tratamiento, Ren organizó en Phoenix a los voluntarios de Tzu Chi para preparar las distribuciones de EPP. Al principio se encontraron con muchos obstáculos. Cuando se comunicaron con los servicios de salud indígena, el programa de salud federal para indios americanos y nativos de Alaska, ellos aprendieron de un solo hospital en busca de EPP. Y al comunicarse con el centro médico de Flagstaff, el hospital más grande que sirve la reserva de navajos más cercana, las llamadas telefónicas no fueron contestadas y tampoco devolvieron los mensajes.

Impávidos, los voluntarios decidieron buscar hospitales tribales por sí mismos. Usando mapas en Google ellos pudieron localizar cada hospital a lo largo de una carretera principal. Luego llamaron a cada uno de ellos para preguntar si necesitaban EPP. Los voluntarios se enfrentaron a otros obstáculos: “[Reservas tienen] una estructura de gobierno muy compleja. Nosotros teníamos que obtener permisos federales, estatales, y también a nivel del condado y tribal antes de poder entregar cualquier donación.”

La primera tribu contactada por el equipo de Tzu Chi fue el Apache. Inicialmente, el hospital Whiteriver Indian, ubicado en Arizona en la reserva Fort Apache Indian, estuvo de acuerdo en aceptar donaciones de EPP. Sin embargo, cuando los representantes aprendieron que tenían que firmar un recibo, ellos lo rechazaron y no contestaron a ninguna de nuestras siguientes llamadas.

Eventualmente, Ren descubrió que una firma podía ser considerada una maldición para los nativos americanos, dado la historia problemática de tribus indígenas engañadas al firmar tratados y perdiendo la propiedad de su tierra ancestral. A raíz de eso, no era de extrañar que tuvieran extrema precaución acerca de firmar un documento.

Entendiendo la fuente de su preocupación, Ren se volvió muy consciente de explicar el recibo de donación en detalle a cada organización que él contactaba. Algunos pidieron posteriormente que un asesor legal revisara el documento. Otros simplemente se negaron a cumplir con la solicitud de firmar.

Hubo muchos desafíos, pero los voluntarios del centro de servicio en Phoenix de Tzu Chi EE.UU., sabían que estarían renunciando a salvar vidas si no perseveraban. Finalmente, el 22 de abril, después de haber recibido consentimiento de dos organizaciones, un equipo de voluntarios se fue inmediatamente de viaje hacia la nación navajo, llevando un amplio suministro de mascarillas médicas para la distribución.

Primer Viaje

“Nosotros pasamos por el río Salt, miramos el valle del río y subimos a la montaña para llegar a la reserva White Mountain Apache después de más de tres horas conduciendo”.
Dentro de la camioneta de Tzu Chi, los voluntarios Arthur Lai, Ren Liu, y Amy Stallman usaron mascarillas durante todo el viaje y cada uno tomó asiento espaciados diagonalmente y por fila para mantener la distancia entre ellos. Arthur y Ren tomaron turnos conduciendo en lo que equivaldría a un viaje de ida y vuelta de 450 millas.

Cuando llegaron a la reserva White Mountain Apache, era casi el mediodía. Había poca gente y aún menos autos a pesar de que no había toque de queda a esa hora del día. Cuando el equipo entregó los suministros a un representante de la tribu, tuvieron la oportunidad de conocer más sobre la cultura nativa americana.

“Pasaron 30 minutos revisando nuestro recibo de donación antes de firmarlo. Cuando pedimos tomar una foto, Jessica Rudolfo, la directora de la división de programas de salud para la tribu White Mountain Apache, dijo que la instrucción que recibió fue que si le pedíamos una fotografía no podía aceptar la donación.”

Sin embargo, la personalidad optimista de Ren le permitió superar este potencial obstáculo. Cuando preguntó sinceramente por la razón, Ren descubrió que los nativos americanos creen que todos seres tienen espíritus y las fotografías podrían capturarlo de alguna manera, así que no les gusta ser fotografiados. Tal vez algunas personas pueden ver esto como supersticioso, pero los voluntarios sienten que esto es otro ejemplo de lo que hace la cultura nativa americana única.

Los voluntarios estuvieron fascinados por el respeto de la gente tribal hacia los animales, aves, peces, y todos los aspectos de la madre naturaleza – la tierra y vegetación, el agua, el cielo, los elementos, el universo, y el creador del Gran Espíritu, honrarlos a todos en ceremonias, canciones, e historias. O cómo se comunican con las plantas antes de cortar hierbas, mostrando cuidado y gratitud. En esencia, la gente indígena ha vivido en armonía con el mundo y la naturaleza de generación a generación.

Ren esperaba crear un sentido de entendimiento: “Así que les hablé sobre Tzu Chi, sobre las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen y la historia de la alcancía de bambú. Como las amas de casa ahorraban unos centavos después de comprar comestibles y esos pequeños ahorros fueron los que permitieron que la fundación Tzu Chi ayudara a la gente en más de 100 países.” Lo que sucedió después sorprendió al equipo.

Después de haber escuchado esto, Jessica preguntó cómo decir gracias de una manera budista. Luego juntó las palmas de sus manos y se inclinó, renunciando sus recelos sobre la toma de fotografías. Ella y Ren se pararon ante la caja que contenía 1.000 mascarillas que Tzu Chi estaba donando y ambos se inclinaron en forma de respeto y gratitud – primero por el regalo recibido y segundo por la oportunidad de dar.

El equipo descubrió que, aunque los nativos americanos son personas muy orgullosas que no aceptan ayuda externa fácilmente, hay aspectos de ser voluntarios de Tzu Chi que también son parte integral de su cultura, lo cual ayudó a crear una conexión: “La Maestra Cheng Yen nos enseñó a ser humildes, agradecidos, respetuosos, y amorosos. Esto es muy compatible con su cultura”.

Jessica Rudolfo, directora de la división de programas de salud para la tribu White Mountain Apache (derecha), y un voluntario de Tzu Chi Ren Liu (izquierda) se inclinan respetuosamente uno al otro. Foto/Arthur Lai

Para que ustedes nos ayuden, nos hacen sentir que hay alguien que se preocupa por nosotros en lugar de simplemente [olvidarse] de nosotros. Realmente me tocó el corazón ver cosas así, personas que ayudan a la nación navajo.

Sunshine Yellowhorse
Residente de la nación navajo

COMPARTIR

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

#15 Edición | Agosto 2022
#14 Edición | Mayo 2022
#13 Edición | Marzo 2022
#12 Edición | Octubre 2021
#11 Edición | Abril 2021
#10 Edición | Octubre 2020
X
微信裡點"發現"
掃QRCode便可分享此頁
複製網址
前往微信
按"複製網址"後複製連結後,再按"前往微信"即可前往微信App分享此頁