Estudio del Dharma en México

Escrito por Juana M. Impini

Publicación #11

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El 2020 fue un año que nos trajo muchos cambios; no sólo a nivel mundial, sino también a nivel personal, debido al Covid-19 que nos ha afectado de manera preponderante.
Las medidas adoptadas mundialmente nos restringieron en muchas cosas a nivel social, pero no todo ha sido negativo, ya que gracias a la tecnología hemos podido comunicarnos y vernos en forma virtual.
Esta pandemia nos está enseñando a valorar a quienes nos rodean y a todo aquello que tenemos. Estamos aprendiendo a tener más empatía y afinidad con todos los seres, y a vivir nuestros días más lentamente.

Este año 2020, a pesar de las pérdidas que he tenido a nivel personal; he seguido mi camino construyendo puentes a la distancia, y al cruzarlos me he encontrado con hermanos y amigos de corazón que transitan el mismo camino que el mío, el de las enseñanzas de la Maestra Cheng Yen, el camino del Amor de la Gran Familia Tzu Chi. Y es así, que fui convocada para participar en el estudio del Dharma con voluntarios de México; para narrar mi experiencia de aprendizaje de los 20 años que soy parte de Tzu Chi. Al principio dudé un poco; pero tengo muy vívida en mi mente las palabras de la Maestra Cheng Yen:”¡Sólo hazlo!”, entonces acepté.

Nos encontramos vía Zoom, todos los miércoles para el estudio del Dharma y confieso que espero con mucho placer poder estar junto a ellos para seguir aprendiendo de los Aforismos y del Sutra; pero no sólo la parte teórica, sino también llevarlos a la práctica en la vida diaria.

Es por eso que pregunté a algunos de los voluntarios qué era lo que habían aprendido y éstas fueron sus respuestas:

Columba

Columba: Construcción de una nueva realidad.

De manera grupal se ha construido un equipo a lo largo del 2020. Ha sido una nueva forma de conocernos y acercarnos; todo proyecto requiere de planificación, de prueba y error, y nos hemos ajustado a esta nueva realidad de convivir y vivir con Tzu Chi México.

A nivel personal estoy aprendiendo a pensar fuera del estado en que me siento cómoda y ver que hay otros mundos, a saber y conocer personas con un gran corazón y valentía, amigos en los que uno puede confiar.

La idea de formar en México un grupo de estudio se debió al interés en aprender los mensajes y preceptos de la Maestra, y lograr inspirarnos de la filosofía de Tzu Chi.

Desde mediados del año 2019 iniciamos con lectura semanal tanto del libro Jing Si Aphorisms como del libro The Essence of Infinite Meanings, ambos de la Maestra Cheng Yen, pero fue en enero del 2020, que decidimos formalizar el grupo de estudio e invitar a los voluntarios a unirse a sesiones de manera virtual. Como consecuencia de la Pandemia, a partir del 18 de marzo las sesiones se llevan a cabo por vía Zoom, con una duración de 1 hora y media a 2 horas.

El estar aquí sentados para escuchar y atender las lecturas de los Sutras y el estudiar los aforismos, nos deja como experiencia el aprender a compartir tanto las experiencias personales como los momentos de reflexión. Existe un aprendizaje constante y un desarrollo imparable. Un aprendizaje que no es unilateral ya que durante estos intercambios nos puede hacer cambiar nuestros puntos de vista sobre nosotros mismos o del mundo en el que transitamos.

Parafraseando a la Maestra en un discurso del 2015: “Después del año nuevo llega la primavera. En primavera todo crece de manera floreciente.

Deseo que podamos traer este tipo de sentimientos florecientes a nuestros corazones, viviendo cada día como si diéramos la bienvenida al año nuevo. Regar nuestros corazones con alegría, ver a los demás con un corazón alegre, saludar a los demás con bendiciones”.

Jesús: El año 2020 fue un cambio muy importante en mi vida.

El poder tener la oportunidad de pertenecer a Tzu Chi y seguir las enseñanzas de la Maestra, a participar en los doblajes y los Aforismos de cada semana, me permitieron sentir un cambio muy importante, ser más seguro, tener paciencia, ser más tolerante, el conocernos y saber que tengo hermanos y esperar cada miércoles para verlos.

Iván: Conocer y entender el Gran Amor de Tzu Chi, ha sido un proceso largo pero muy sustancioso.

Hacer el ejercicio semanal en el estudio del Dharma es muy bueno, porque cada aforismo es una enseñanza de nuestra vida personal; todos hemos tenido experiencias con cada aforismo; conocer las habilidades de cada uno y sacar lo mejor de nosotros.

Hemos estrechado lazos con hermanos de todos lados. Me imagino una pirámide, no sólo conocer, entender y promover, es hacer un grupo fuerte y único. Saber que si me caigo siempre hay un compañero para levantarme.

Yo tuve Covid-19 y gracias a las oraciones de esta Gran Familia, yo me curé.

En el año 2020 la conexión vía Zoom es lo mejor que me ha pasado; sobre todo el cariño que tengo a todos los voluntarios participantes porque son hermanos de trayecto, de conocimiento.

Charito Ruiz

Charito: Este año aprendí a tener paciencia, a no ser apresurada.

Recibir tantas enseñanzas de los hermanos y eso me hace muy feliz y contenta.
Hoy veo la vida de manera diferente, he aprendido a valorar cada instante de la vida y he decidido seguir ayudando y seguir las enseñanzas de la Maestra. Espero seguir disfrutando del Estudio del Dharma para abrir mente y corazón, en este momento me siento bendecida por estar todos los miércoles con mis hermanos.
Lo que soy hoy, lo soy por todos ustedes.

Esthela

Esthela: ¿Qué me dejó el año 2020 del grupo?

Pues todo el aprendizaje, lo que me sirvió para seguir aprendiendo, todo lo que soy hoy me lo ha enseñado Tzu Chi, ayudar a los demás se siente muy bien.

Mi Dios no me ha dejado, pues estaba el Estudio del Dharma y eso me ha hecho mucho bien.

No teníamos trabajo y recibí la ayuda de la despensa; de quien menos esperas recibes las cosas y es donde comienzas a entender los Aforismos que son cosas que yo vivo.

Todavía tengo que mejorar, todo esto me ha ayudado en esta crisis, esperaba que este año hubiese sido peor pero todo lo contrario, he recibido mucho amor y tranquilidad y me da mucho gusto poder estar todos los miércoles participando en el Estudio del Dharma.

Lety: Siempre les digo en el Estudio del Dharma, muchas gracias, me hace feliz reflejarme en sus rostros y en sus corazones.

Me despedí de la comodidad, me reencontré con mi familia, pero por sobre todo conmigo misma. Llegó un momento en el que me pregunté: ¿Qué hago? … Y fue cuando comencé a crecer con el estudio de los Sutras; cada vez que leo un Sutra, mi corazón late con júbilo; hemos tenido mucha comunicación, nos hemos encontrado a la familia social, cada miércoles estamos ansiosos, nos tenemos que conectar; porque queremos vernos y empatizar. Este año más que tristeza y pérdida ha sido de mucha ganancia. Me siento muy feliz de haber podido compartir, doy gracias infinitas a cada uno de mis hermanos, por sus consejos, gracias por cada latir de su corazón. Gracias por ser parte del caminero de ustedes.

Esther:

Este año 2020 ha sido un año de evolución, lo más importante es tener empatía pura, sin pedir nada a cambio; yo antes la pasaba en casa, ahora he estado más desenvuelta, he aprendido a ser tolerante; reforzado la amistad y hermandad.
He aprendido de cómo se deben hacer las cosas, comprometerme en este camino y seguir aprendiendo.

Amelia me fortaleció mucho transitar la pandemia junto a ustedes, esta Gran Familia del Dharma.

Los tengo en mi corazón y al estar en el Estudio y formar parte de esta gran familia aprendí a abrirme más, a sacar mis frustraciones y a reencontrarme, a sanar muchas heridas.

Gracias a cada uno de ustedes aprendí a perdonar, a crecer como persona, a conectarme con los demás, con Tzu Chi fortalecí la parte espiritual.

Agradezco estar en el Estudio del Dharma, aprendo al escucharlos, son mis hermanos, son mi familia, todos ustedes me han ayudado a conocer más a Tzu Chi, éste es mi mayor logro, seguir el camino de amor y compasión e ir al encuentro de quién más me necesita.

Gracias por la oportunidad en el proceso de existir.

Lety
Esther
Amelia
Juana

Estoy muy agradecida y bendecida con los hermanos de México; pues seguimos aprendiendo juntos las enseñanzas de nuestra Gran Maestra Cheng Yen y hemos hecho aquello que parecía imposible por las distancias, ellos en México y yo en Argentina, caminar la misma senda de la cultivación espiritual y descubrir nuestra propia verdadera naturaleza.

Lety, Columba y Esther.

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