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Tzu Chi Nueva York: Comidas que calientan el corazón

Por Juan Bonilla

Publicación #23

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Voluntarios de Tzu Chi de Flushing, Nueva York, organizan el programa de “Meals on Wheels” cada lunes, martes y miércoles donde se dedican a entregar comida vegetariana a ancianos de 70 años en adelante. Foto/Dan Ferrara

Sea un día lluvioso, haga calor o caiga nieve, los voluntarios de Tzu Chi de Flushing, Nueva York, cuidan de los ancianos de “la gran manzana” llevando comida caliente a sus manos. La cocina central de Tzu Chi en Flushing lleva varios años donando platos de comida vegetariana saludables a personas mayores de 70 años en Manhattan, Brooklyn y Queens. Cada lunes el equipo se prepara temprano para atender a los ancianos en Manhattan, los martes se organizan para ayudar en Brooklyn y los miércoles abarcan la comunidad de Queens. La Cocina Central de Tzu Chi Nueva York es un faro de luz para los ancianos, ofreciendo no solo comidas calientes sino también calidez emocional y un sentido de comunidad.

Una misión culinaria

La Fundación Budista Tzu Chi es conocida como una organización que brinda apoyo a las personas necesitadas, siempre alineada a sus pilares principales establecidos por sus apasionados voluntarios y la Venerable Maestra Cheng Yen. Bajo el lema de “ayudar a aquellos en gran necesidad con amor y cariño”; Tzu Chi dirige sus programas y esfuerzos para cumplir con ese deseo que todos comparten.

La oficina central del Tzu Chi en Nueva York se estableció en 1991 y fue creciendo rápidamente debido a la alta densidad poblacional en la zona. Las ahora oficinas de Tzu Chi del noroeste trabajan en conjunto para ayudar a los residentes de Nueva York, Connecticut, Massachusetts, New Hampshire, Maine, Vermont y Rhode Island. Sus actividades van desde la distribución de comida, ayuda en caso de desastres, educación, atención médica y más.

Se forma una gran fila de personas esperando recibir sus alimentos fuera del Centro de Servicio de Tzu Chi Manhattan. Foto/Dan Ferrara

Uno de los programas más destacados de la oficina de Tzu Chi del noroeste es su programa de distribución de alimentos vegetarianos. La oficina de Flushing, Nueva York, cuenta con una cocina central en donde se preparan estos platos de comida vegetariana saludable con el fin de alimentar a los ancianos necesitados en los alrededores de Flushing. La comida vegetariana que provee Tzu Chi a estas personas mayores de 70 años, promueve la buena salud y el cuidado de nuestro planeta. De esta forma, Tzu Chi aborda dos importantes objetivos que busca cumplir con sus actividades. El primero, es la caridad, prioridad número uno para la fundación. Al brindar alimentos a los ancianos necesitados, Tzu Chi les ayuda a mantener una mejor calidad de vida ya que, al no poder trabajar, cuentan con menos vías de apoyo para su propio sustento. El segundo objetivo es promover una dieta amigable con el medio ambiente. La dieta vegetariana de Tzu Chi busca dar sustento alimenticio sin la necesidad de dañar a otros seres sintientes.

La cocina central pertenece a la oficina de Tzu Chi en Flushing. Este es el tercer año ofreciendo este servicio para mayores de 70 años. Entonces, salimos de la cocina central todos los lunes alrededor de las 11 en punto y vamos primero a Manhattan.

Sanar, sanando a otros

No es sorpresa que los voluntarios de Tzu Chi sean tan apasionados y efectivos en el apoyo que brindan a las personas que sufren. Todos apuntan hacia el mismo horizonte, liderados por la visión de la Venerable Maestra Cheng Yen. Los primeros tres días de la semana son bastante movidos para los voluntarios ya que cada día preparan alrededor de 100 platos de alimentos y gestionan toda la logística de distribución y entrega de esta comida. Adicional al plato de comida que los voluntarios entregan a los ancianos, ellos también les regalan los ingredientes necesarios para preparar una cena vegetariana. La pasión de los voluntarios es evidente al ver las sonrisas que pintan sus rostros mientras ayudan a los demás.

Voluntaria de Tzu Chi entregando comida a un anciano de la comunidad de Flushing. Los beneficiarios de ese día reciben platos de comida shaiganés y tofu. Foto/Dan Ferrara

El ambiente durante las distribuciones se llena de un hermoso resplandor porque, tanto los beneficiarios como los voluntarios se empapan de empatía y elevan el bienestar de su espíritu. Muchos voluntarios aseguran que ayudar a otros termina siendo una autoayuda para ellos.

Con Tzu Chi me di cuenta que el significado de la vida debe ser satisfacción interior y felicidad. Es mucho mejor que ganar mucho dinero. Aprendí a cocinar gracias a las hermanas y hermanos de Tzu Chi y ahora ayudo a las personas que lo necesitan.

Esto mismo le sucedió al Sr. Wu, originario de la prefectura autónoma de Yanbian en China, quien llegó hace más de 20 años con la esperanza de una vida mejor. Aunque al principio encontró éxito como gerente de un supermercado coreano, su vida dio un giro inesperado cuando una enfermedad grave y la falta de seguro médico lo dejaron sin trabajo y sin esperanza. En sus momentos más oscuros, el Sr. Wu consideró terminar con su vida, pero fue entonces cuando los voluntarios de Tzu Chi llegaron para ofrecerle un rayo de luz y esperanza.

Los voluntarios de Tzu Chi no solo ayudaron al Sr. Wu a obtener el seguro médico que necesitaba desesperadamente, sino que también le ofrecieron un apoyo emocional invaluable. Lo animaron a salir de su aislamiento y participar en actividades comunitarias, lo que lentamente comenzó a disipar la niebla de desesperación que lo envolvía. Al descubrir su habilidad para hacer kimchi, los voluntarios lo motivaron a venderlo, lo que no sólo le proporcionó ingresos, sino también una renovada sensación de logro y propósito en su vida.

El Sr. Wu trabaja en la cocina central de la región noreste de Tzu Chi USA, encargado de preparar cajas bento de comida caliente para los ancianos de la comunidad. Foto/Pin Hau Chiou

Hoy en día, el Sr. Wu trabaja en la cocina central de Tzu Chi USA en la región noreste, preparando comidas calientes para los ancianos de la comunidad con todo su corazón. Su gratitud y felicidad son palpables, encontrando alegría en cada acto de servicio. “Estoy muy feliz aquí, no me siento cansado,” dice. “Quiero unirme a los voluntarios y espero integrarme plenamente en la comunidad de Tzu Chi.” La historia del Sr. Wu es un testimonio del poder del amor y la compasión para transformar vidas, demostrando que incluso en la ciudad más bulliciosa, la bondad y la esperanza pueden florecer.

Desde que me uní a Tzu Chi, me he dado cuenta de que ayudar a los demás es de gran ayuda para mí mismo. Cuando mi estado de ánimo mejora, todo mejora.

Lunes, miércoles y viernes: Manhattan, Brooklyn y Queens

Los voluntarios de Tzu Chi se preparan cada semana para distribuir los platos de comida de una forma eficiente. El día comienza temprano para los voluntarios ya que deben preparar los 100 platillos de comida para luego salir a la ubicación donde será la distribución y que los beneficiarios tengan un plato de comida caliente recién hecho.

Voluntarios de Tzu Chi en Flushing ordenan y preparan los ingredientes a utilizar para elaborar la comida del día. Foto/Dan Ferrara

Los lunes, voluntarios como Sansan Chiang y John Hong se dirigen a Manhattan, donde distribuyen comidas calientes a más de 110 ancianos. “Estas comidas son más que solo alimento; son un sustento para muchos,” dice John Hong. Los ancianos, algunos de más de 90 años, esperan ansiosos estas entregas, que ofrecen tanto nutrición como compañía. Las inscripciones para recibir la comida son desde las 10:30 a. m. y los beneficiarios pueden llegar a recogerla entre 11:30 a. m. y 12:30 p. m. Los ancianos disfrutan mucho de la comida que los voluntarios les preparan con mucho amor, es por eso que cada semana más de 100 personas llegan a recibir su parte.

Les gusta mucho nuestra manera de cocinar y les gusta mucho la comida vegetariana y todo eso. Supongo que es por eso que todos regresan.

Los martes, los voluntarios de Tzu Chi se desplazan a Brooklyn donde se juntan con el personal de Orchid Tea Cafe quienes preparan la comida de ese día. El chef Tom Tang y varios meseros como Lucy Chen trabajan en equipo para preparar los platos vegetarianos que se van a distribuir. Dan Liu, voluntaria de Tzu Chi, comenta que se asociaron con el restaurante Orchid Tea Cafe ya que llegar a Brooklyn le toma alrededor de dos horas y no quisiera entregar platos de comida helados a los ancianos. De este modo, los voluntarios llegan temprano a ayudar y gestionan la entrega de la comida.

Lucy Chen ayuda a poner la comida en sus recipientes para ser empacados y entregados a los beneficiarios en Brooklyn. Foto/Dan Ferrara

Y podemos ayudar a la gente que necesita ayuda. Es lo mejor que podemos hacer.

Finalmente, los miércoles, los voluntarios de Tzu Chi se quedan en casa y distribuyen la comida vegetariana desde la cocina central en Flushing y en los alrededores de Queens. La logística es un poco distinta ya que los miércoles también activan el programa de “Meals on Wheels” (Comida sobre ruedas) en donde la voluntaria Nandy Lu y su hijo entregan una parte de la comida a domicilio. Esta modalidad demuestra ser muy importante ya que muchos ancianos de la comunidad no pueden dejar sus hogares y se benefician mucho de recibir la comida en sus casas. “Cada semana repartimos 240 comidas. Entregamos 70 en sus domicilios”, dice Ann Yang, una voluntaria.

Algunos de ellos tienen 80 y tantos años, creo que un par de ellos tienen 90 y tantos años.

Barriga llena, corazón contento

El impacto de los esfuerzos de Tzu Chi se extiende más allá de la simple provisión de comida. Las comidas nutritivas ayudan a los ancianos a mantener una dieta saludable, mientras que las interacciones sociales regulares combaten la soledad y el aislamiento. Por otro lado, debido a que los alimentos que se entregan son vegetarianos, todos ayudan a cuidar del medio ambiente y fomentar el respeto por todos los seres sintientes. Este tipo de alimentos son saludables y le dan la oportunidad a los ancianos de disfrutar de una rica comida un día a la semana. La ayuda que los voluntarios dan en las tres ubicaciones crea un sentido de comunidad o pertenencia a todos los involucrados, donde los voluntarios también se ven beneficiados.

Tongzi Yang, una beneficiaria hace fila y espera con ansias la comida que han preparado los voluntarios para ella. Foto/Dan Ferrara

Escucho lo que dice la gente en este centro para personas mayores. Todos dicen que la comida de Tzu Chi es muy rica, muy buena para nosotros los vegetarianos.

Los voluntarios encuentran un profundo significado en su trabajo y se esmeran cada semana para entregar alimentos de calidad, saludables y calientes a los ancianos de más de 70 años de Nueva York. El programa de alimentos, la cocina central de Flushing, Meals on Wheels, y todo el esfuerzo de los voluntarios cumple con la función que Tzu Chi busca realizar alrededor del mundo: Traer ayuda y apoyo a los que sufren. Los mismos voluntarios sienten esa sensación de trascendencia y paz. Es en estos actos de ayuda donde se puede ver la importancia de la empatía y el apoyo mutuo entre seres humanos. Animamos a todos a realizar un acto de amabilidad en sus comunidades y sentir la satisfacción que los voluntarios sienten.

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