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Alumnos del Aula de la Esperanza ponen en práctica
su programa de reciclaje en Tijuana

Escrito por María Pacheco

Publicación #23

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Alumnos del “Aula de la Esperanza”, recolectan basura en Tijuana, México junto a sus padres y voluntarios de Tzu Chi. Foto/Christopher Yang

La educación es un derecho humano fundamental, y la Fundación Budista Tzu Chi se ha destacado a nivel mundial por brindar educación gratuita y de calidad en lugares donde los jóvenes no tienen acceso a este derecho. Con presencia en lugares como California, Texas, y Tijuana, México. Las escuelas de Tzu Chi se formaron basándose en dos filosofías significativas: la educación humanista y la educación del carácter, programas desarrollados por Tzu Chi en 2006, cuando notaron que el currículum educativo de las escuelas públicas en Estados Unidos carecen de este tipo de educación. Hasta la fecha Tzu Chi ha sembrado semillas de gratitud, respeto y amor en miles de estudiantes que se convertirán en líderes del futuro. 

El currículo de las escuelas de Tzu Chi inspira a los estudiantes a tomar conciencia de su comportamiento y cómo afecta a los demás, cultivando rasgos de carácter positivos y virtudes que conducen a la armonía en la familia, la comunidad y la sociedad en general. Los valores que se enseñan en el aula son la gratitud, el respeto y la compasión, y los estudiantes que han pasado por estas aulas se han convertido en modelos a seguir, que muestran un mejor comportamiento y una visión humanista del mundo.

Tzu Chi y su ayuda en Tijuana

La Fundación Budista Tzu Chi ha estado presente en Tijuana, México, por más de una década, ayudando a la comunidad con atención médica, donación de alimentos y brindando educación gratuita a jóvenes de pocos recursos gracias a la presencia de la Escuela Primaria Calafia Tzu Chi. Con el objetivo de seguir apoyando a los jóvenes de Tijuana y de brindarles oportunidades para un mejor futuro, el “Aula de la Esperanza” abrió oficialmente sus puertas el 3 de abril de 2023, convirtiéndose en un faro de luz para ocho estudiantes de entre 10 a 16 años, que formaron parte del primer grupo de alumnos de este proyecto educativo. Estos jóvenes estudiantes llegaron con alegría, curiosidad y ganas de aprender.

Estadísticas oficiales del gobierno mexicano revelan que amplios sectores de la población de Tijuana carecen de la educación necesaria para competir en la economía de rápido crecimiento de México. Según datos de 2020, 453,000 personas, aproximadamente el 32.4% de la población de Tijuana, contaban con educación secundaria.

Alumnos de Tzu Chi cuentan con el apoyo de personas de la comunidad durante un evento de reciclaje. Foto/Christopher Yang

La iniciativa comenzó cuando los voluntarios de Tzu Chi, durante un evento de clínica gratuita, notaron que muchos jóvenes no asistían a la escuela o la abandonaban debido a la falta de recursos y la pobreza agravada por la pandemia. Tzu Chi entonces decidió establecer una alianza con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Sin embargo, INEA se enfocaba principalmente en la educación de adultos y solo ofrecía programas de fin de semana de medio día, no dirigidos a jóvenes que abandonaron la escuela. Para ayudar a estos jóvenes, voluntarios del campus médico de Tzu Chi contrataron maestros y fundaron el “Aula de la Esperanza” dentro del sistema educativo de INEA. El aula de clases atiende a estudiantes menores de 18 años, funcionando cinco días a la semana bajo el currículo educativo de Tzu Chi. La fundación también cubre todas las necesidades esenciales de los estudiantes, incluidos los artículos de papelería, los almuerzos gratuitos, las exenciones de matrícula y las cuotas, y ofrece tarifas de autobús subsidiadas para aquellos que viven lejos.

Tzu Chi enseña a sus alumnos cómo cuidar el planeta y cómo reciclar con el fin de reducir la contaminación y transformar los desperdicios en nuevos productos. Foto/Christopher Yang

Maestros con alma compasiva

Víctor Alfonso Galindo Hernández y su esposa, Francisca, son los profesores encargados de guiar y enseñar a estos jóvenes en el “Aula de la Esperanza”. Esta dedicada pareja exhibe una notable paciencia y cuidado en su enfoque de la enseñanza. Dadas las diferentes habilidades de aprendizaje, niveles educativos y edades de los niños, ambos brindan instrucción personalizada. Víctor Galindo expresó: “En este primer día de clases, nuestro objetivo es inspirar a los estudiantes a comprender el propósito de la vida. Los alentamos a pensar críticamente y tomar decisiones mientras les enseñamos habilidades esenciales para la vida que se convierten en una segunda naturaleza. Ese es uno de los objetivos centrales del Aula de la Esperanza”.

Durante el primer día, Víctor evaluó a los estudiantes en español, inglés y matemáticas, para conocer su nivel y diseñar un plan de estudio personalizado. Aspira a dar la bienvenida a más niños pequeños a esta clase en el futuro, permitiéndoles ponerse al día con el aprendizaje perdido debido a la deserción escolar.

La educación humanista de Tzu Chi ocupa un lugar especial en el “Aula de la Esperanza”. Las lecciones iniciales se enfocan en nutrir el carácter y el comportamiento de los niños, enfatizando la adherencia a las cinco reglas del decoro dentro del salón de clases:

  1. Establecer metas diarias para uno mismo.
  2. Cumplir con las indicaciones del maestro.
  3. Fomentar el entendimiento mutuo con los compañeros.
  4. Mantener una apariencia ordenada.
  5. Apreciar todos los artículos públicos dentro del salón de clases.

Karina Lizeth Díaz González, una de las alumnas de 14 años, no había podido avanzar más allá del sexto grado debido a las interrupciones causadas por la pandemia. La escuela secundaria local no la aceptó, pero su primer día en el nuevo salón de clases de Tzu Chi fue revelador. “Hoy aprendí mucho, sobre todo en matemáticas ya que fue el primer día, aunque todavía queda mucho por aprender”, expresó Karina.

Mayra Alejandra González Gutiérrez, madre de dos estudiantes del aula, compartió su gratitud: “Vi esta oportunidad a través de un mensaje de la comunidad, y en mi opinión es una muy buena oportunidad, porque mis hijas no pudieron terminar la escuela por la pandemia. Estoy muy agradecida, espero que mis hijas hagan todo lo que yo no pude hacer”.

Alumnos de Tzu Chi dan el ejemplo

El “Aula de la Esperanza” se encuentra en una de las zonas más pobres de Tijuana, donde las personas luchan por tener viviendas dignas y acceso al agua potable. Otro de los problemas es la gran cantidad de basura en las calles que genera enfermedades. Con la intención de ayudar a la comunidad y poner en práctica lo aprendido en el aula, los estudiantes de Tzu Chi, junto a sus maestros, participaron en un evento de recolección de basura y reciclaje el pasado mes de junio, gracias a la invitación de la Escuela Primaria Citlalmina.

Al participar en este tipo de eventos, los alumnos de la Escuela Primaria Calafia Tzu Chi dan ejemplo al trabajar para mantener su comunidad libre de basura. Foto/Christopher Yang

El evento de reciclaje se realizó en el marco del festival de primavera. A pesar de los escasos recursos, la escuela Primaria Citlalmina fue decorada y preparada para recibir a los estudiantes y voluntarios de Tzu Chi. Los alumnos de la Escuela Primaria Calafia Tzu Chi hicieron una presentación en lenguaje de señas de la canción “Una Familia”. Después de la presentación, el ambiente se llenó de alegría y entusiasmo. Luego, realizaron una pasarela de modas utilizando productos reciclados, demostrando cómo los materiales reciclables pueden transformarse en algo útil y creativo.

Una pequeña alumna posa sosteniendo la pinza especial para recoger la basura de las calles de Tijuana. Foto/Christopher Yang

Estos jóvenes, provenientes de familias de escasos recursos, han aumentado su autoestima y coraje gracias a la educación humanitaria de Tzu Chi. Tomaron el escenario uno por uno, ganándose la admiración del público e inspirándolos a cuidar de su medio ambiente. Muchos padres expresaron su intención de unirse a los esfuerzos de reciclaje. Kimberly, una madre de familia, se mostró especialmente entusiasmada:

Ha sido una experiencia muy agradable. Debemos mantener las calles limpias. Estamos aquí para ayudar con el reciclaje.

Víctor Galindo, profesor del “Aula de la Esperanza”, se sintió orgulloso de ver a los niños mostrar al público los conocimientos medioambientales que aprendieron en clase, convirtiéndose en pioneros de la acción medioambiental en su comunidad”.

A los niños les encantó poder participar. Hicimos un trabajo de reciclaje, ayudando a la escuela a recoger materiales reciclables. Esta actividad es importante porque hace que las personas tomen conciencia de la importancia de cuidar nuestro planeta

Al finalizar con la recolección de basura, los participantes junto a voluntarios de Tzu Chi compartieron comida, bebidas refrescantes y pintaron macetas. Foto/Christopher Yang

La directora de la Escuela Primaria Citlalmina expresó su gratitud a los alumnos y voluntarios del “Aula de la Esperanza” y a Tzu Chi por participar en el festival de primavera. “Estamos muy agradecidos con Tzu Chi por promover la protección del medio ambiente, el reciclaje y mostrar el uso del material reciclado. Todos nuestros alumnos se han beneficiado enormemente de aprender a reciclar, ya que estos materiales reciclables están presentes en el hogar de todos. Desafortunadamente, algunas personas no saben cómo reutilizar estos materiales reciclables. Ahora Tzu Chi nos ha proporcionado una información muy efectiva. Esperamos seguir colaborando con ellos”, dijo la directora.

Mientras que María Esther Díaz, maestra del “Aula la Esperanza”, comentó sobre el programa de reciclaje, “estamos enseñando a los niños a tener el hábito de separar los plásticos y los demás elementos que son para reciclar. También lo están haciendo en sus casas, en la escuela y en la comunidad. La fundación ya ha ido a la escuela a buscar lo que hemos recolectado. Quieren una comunidad limpia. Hacemos un llamado a la comunidad a participar en la actividad”.

La basura recolectada por estudiantes, padres y voluntarios se clasificó siguiendo los parámetros del reciclaje, y los voluntarios de Tzu Chi se la llevaron para las plantas de reciclaje. Todo este plástico, Tzu Chi lo transforma en material que luego se convierte en productos esenciales para distribuir entre sobrevivientes de desastre, dichos productos incluyen, nuestras conocidas mantas y bufandas ecológicas entre otros artículos de ropa y también las camas plegables multiusos.

Tzu Chi ayuda a educar las futuras generaciones

La labor educativa de Tzu Chi en la formación de líderes y en la promoción de la responsabilidad social y ambiental es un ejemplo inspirador de cómo la educación puede trascender de las aulas y tener un impacto duradero en la sociedad.

En un mundo que enfrenta numerosos desafíos, desde la crisis ambiental hasta la necesidad de líderes responsables, la educación desempeña un papel fundamental. Iniciativas como las de Tzu Chi demuestran que, con la guía adecuada y un enfoque en valores, es posible formar a las próximas generaciones de líderes que harán una diferencia positiva en sus comunidades y más allá.

Tzu Chi ha demostrado que con dedicación y un enfoque humanitario, es posible cambiar vidas y comunidades enteras. Su trabajo en Tijuana es un ejemplo brillante de cómo la educación y la conciencia ambiental pueden transformarse en herramientas poderosas para el cambio positivo.

El cuidado del medio ambiente es uno de los valores fundamentales de Tzu Chi, por eso es importante inculcar este valor en generaciones futuras. Foto/Christopher Yang

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