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35 años de compasión y servicio de Tzu Chi en Estados Unidos

El primer Salón Jing Si en el extranjero, en los Estados Unidos, se inaugura oficialmente en 1000 de Garfield Avenue, en Alhambra, California, el 9 de diciembre de 1989. El Maestro Yin Hai del Templo del Sello del Dharma de B.O.C.A (Buddhist Ortho – Creed Association) (última fila en el centro) es invitado a abrir el salón. A su lado están el Maestro Chao Chu del Templo del Dharma Místico (cuarto desde la izquierda) y el Maestro Chao Ting del Monasterio Zen Guan Yin (cuarto desde la derecha). También en la última fila están Shumei Kao Lin (izquierda), Lichin Li (segunda desde la izquierda), Ihsiang Huang (tercera desde la izquierda), Stephen Huang (tercera desde la derecha) y Chingchun Li (segunda desde la derecha). En la primera fila están Weifeng Chang (izquierda), Hsiuyun Yang (segunda desde la izquierda), Yuyeh Wan (tercera desde la derecha), Hsiuyun Tsai (segunda desde la derecha) y Chunchang Chen (derecha). Foto/Oficina Nacional de Tzu Chi USA

Escrito por Ida Eva Zielinska y Hsienjui Ho 
Traducido al español por Maria Pacheco
Editado por M. Carolina Saheli

Publicación #25

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Chapter 1 - Marking a Milestone
30 Years of Hope & Healing With Tzu Chi USA

En diciembre de 2019, cuando Tzu Chi USA celebraba sus 30 años de servicio, la Maestra Cheng Yen se dirigió a todos los presentes en una reunión en Taiwán, incluidos los voluntarios de mayor antigüedad de Tzu Chi USA que habían acudido allí para la ocasión. La Maestra reconoció cómo cada uno había contribuido  a establecer Tzu Chi en los Estados Unidos.

¿Cómo surgió Tzu Chi al principio? ¡Miren a los Bodhisattvas mayores de pie en el escenario! Aunque es algo del pasado, todavía está fresco en mi mente.

Los primeros son Ching Nien y Ssu Yuan, quienes a su vez trajeron a nuestra abuela de Silicon Valley. Así que desde allí, difundieron el amor desde el norte de California hasta el sur de California, así de simple.

Luego, estuvo Tzu Hsi, que tuvo que acompañar a su hijo a los Estados Unidos para estudiar. El niño todavía era pequeño, y yo estaba en Jilin Road, y ella vino a contarme lo que haría.

Ella prometió que no sólo acompañaría a su hijo a estudiar a los Estados Unidos, sino que también llevaría las semillas del espíritu de Tzu Chi a ese país. Efectivamente, cuando llegó, puso una placa en su casa, en su sala de estar, la Morada “Si Yan”. Eso significa “añoranza de la Maestra Cheng Yen”…

Luego, Ssu Hsien se reunió con Tzu Hsi después de mucho tiempo. A partir de ahí, algo se construyó de la nada. Sacado en pocos, lo que siempre se necesita es un solo pensamiento: Ese pensamiento es una semilla…

En el año 2024, Tzu Chi USA celebra 35 años de servicio ininterrumpido en los Estados Unidos, una trayectoria marcada por el compromiso con la compasión, la solidaridad y la acción desinteresada. Fundada en 1989 como la primera extensión internacional de la Fundación Budista Tzu Chi, esta organización ha transformado vidas a través de sus misiones de caridad, medicina, educación y ayuda en desastres.

La historia de Tzu Chi es un ejemplo vivo de cómo una pequeña semilla de amor puede florecer en un movimiento global. Todo comenzó con un grupo de amas de casa que, bajo la guía de la Maestra Cheng Yen, decidieron dedicar sus esfuerzos a aliviar el sufrimiento de los más necesitados. Con el tiempo, el modelo de compasión activa y autosuficiencia de la Maestra Cheng Yen inspiró a miles de personas alrededor del mundo. En los Estados Unidos, Tzu Chi se estableció formalmente en Sacramento, California, gracias a la determinación de voluntarios pioneros como Lichin Li e Ihsiang Huang. Desde esos primeros pasos, la organización no ha dejado de crecer, llevando esperanza y apoyo a comunidades vulnerables en todo el país.  

Vale destacar que la Fundación Budista Tzu Chi fue establecida en 1966 por la Venerable Maestra del Dharma Cheng Yen en Hualien, Taiwán, con el nombre inicial de Asociación Budista de Méritos Tzu Chi y con una misión dedicada a la caridad. Desde su inicio, la Maestra Cheng Yen ha enfatizado que todos somos responsables del bienestar colectivo del mundo y que, para alcanzarlo, es necesario cultivar la compasión y actuar desinteresadamente en beneficio de los demás. Este mensaje de amor universal y cuidado hacia todos, sin distinciones, se ha mantenido como el eje central de sus enseñanzas y prácticas. 


35 años de compasión y servicio de Tzu Chi en Estados Unidos

La Maestra Cheng Yen y las otras maestras que residen junto a ella en la Morada Jing Si en Hualien, Taiwán, son autosuficientes en todos los aspectos de sus vidas. En esta foto de los primeros años, la Maestra Te Yu (derecha), la Maestra Te Heng (centro) y la Maestra Te Chao (izquierda) están utilizando una forma de plantar maní que aprendieron de la población indígena local. Sostienen una canasta con maní en una mano, esparcen maní en la tierra con la otra y luego lo cubren con tierra usando un pie y pisan el suelo firmemente con el otro. Los maestros utilizan este método de plantación "con los pies en la tierra" hasta el día de hoy. Foto/Chin'i Huang
Monjes residentes de la Morada Jing Si han trabajado en 21 tipos de artesanías para mantenerse a lo largo de los años. En esta foto de los primeros años, la Maestra Te Tzu (frente a la derecha), la Maestra Chun Hsien (atrás a la derecha), la Maestra Te Ju (atrás a la izquierda) y otras están produciendo pañales para bebés. Durante la construcción del Hospital Hualien Tzu Chi, el aumento en el número de visitantes provocó un aumento drástico en los gastos de la Morada, por lo que las maestras a menudo trabajaban hasta la medianoche para impulsar la producción y cubrir los costos. Foto/Restaurada por Chin’i Huang

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Uno de los principios fundamentales que rigen la vida de la Maestra Cheng Yen y sus discípulos monásticos es la autosuficiencia. Siguiendo la regla de “Sin trabajo, no hay comida“, se sustentan mediante su propio esfuerzo, evitando depender de limosnas como es común entre los monjes budistas. Este enfoque se extiende al modelo de financiación de Tzu Chi, que promueve un ciclo de amor en el que quienes reciben ayuda son inspirados a brindar apoyo a otros. Además, la Maestra Cheng Yen fomenta que todos adopten la práctica diaria de la donación, sin importar la cantidad, como una forma de despertar continuamente la compasión en sus corazones y contribuir al bienestar común. 

A partir de sus primeros pasos brindando apoyo a casos individuales, Tzu Chi evolucionó rápidamente. En 1969, implementó sus primeras distribuciones de ayuda invernal; en 1972, abrió una clínica gratuita, y al año siguiente comenzó sus esfuerzos de ayuda en desastres. La visión de la Maestra Cheng Yen nunca estuvo limitada por lo aparentemente imposible. En 1979, lanzó una campaña para recaudar fondos con el propósito de construir un hospital con 600 camas, un proyecto ambicioso que se convirtió en realidad en 1986 con la apertura del hospital de Tzu Chi en Hualien, marcando el inicio de su misión médica. Este creciente impacto humanitario atrajo la atención tanto en Taiwán como en el extranjero, inspirando a personas como Lichin Li (nombre del Dharma: Ching Nien) a llevar la semilla de Tzu Chi a lugares como los Estados Unidos, expandiendo su misión de compasión más allá de las fronteras. 

Plantando las primeras semillas de Tzu Chi

En 1979, Lichin Li, residente de Sacramento, California, leyó en el Tzu Chi World Journal sobre una maestra budista en Hualien, Taiwán, conocida por su modelo de autosuficiencia. Intrigada por esta figura única, decidió aprovechar un viaje a Taiwán para organizar una visita a Hualien con la ayuda de una amiga. Allí conoció a la Venerable Maestra del Dharma Cheng Yen, un encuentro que cambiaría el rumbo de su vida.

Durante su visita, Lichin Li decidió tomar refugio bajo la guía de la Maestra Cheng Yen, un acto simbólico que marca su compromiso de seguir el camino budista. En esta ceremonia, recibió su nombre del Dharma, “Ching Nien”. Li observó dos retratos en el estudio de la Maestra Cheng Yen: uno del Maestro Yin Shun y otro de la Maestra Ching Nien. Al recibir su nombre del Dharma, “Ching Nien,” Li alzó la vista hacia el retrato de la Maestra Ching Nien y notó la palabra “Nien” en su nombre. En ese momento, sintió un profundo sentido de misión en su corazón. 

Lichin Li (izquierda), primera integrante de Tzu Chi en los Estados Unidos, aparece aquí con el Maestro Yin Shun (centro) y la Maestra Cheng Yen (derecha) frente al Salón Guanyin de la Morada Jing Si en 1983. Foto/Cortesía de Ihsiang Huang

Inspirada por las enseñanzas de la Maestra y su ejemplo de servicio desinteresado, Li regresó a Taiwán en 1983 con su esposo, Ihsiang Huang (nombre del Dharma: Ssu Yuan), y su hija, Shihhan Huang (nombre del Dharma: Yang I), para participar en el 17.º aniversario del Retiro de Siete Días del Loto Amitabha. Al final del retiro, Ihsiang Huang expresó su compromiso de apoyar la expansión de Tzu Chi en los Estados Unidos y contribuir a los esfuerzos de recaudación de fondos para el hospital de Tzu Chi en Taiwán.

De regreso en Sacramento, la pareja comenzó a planificar la fundación de una oficina de Tzu Chi en los Estados Unidos. Lichin Li, dueña de una cafetería en un edificio de oficinas, mencionó sus planes para registrar Tzu Chi como organización sin fines de lucro durante una conversación en su establecimiento. Por casualidad, una asistente legal escuchó la conversación y, gracias a su intervención, Kenneth Mennemeier, abogado del edificio, se ofreció a ayudar con los trámites legales necesarios. Este apoyo, junto con la traducción al inglés del libro El Mundo de Tzu Chi de la Maestra Cheng Yen por parte del escritor taiwanés Feng Feng, permitió que en 1983 se completara y presentara la solicitud de incorporación al estado de California.

El abogado Kenneth Mennemeier (derecha) se ofrece como voluntario para ayudar a Lichin Li e Ihsiang Huang (izquierda) con la incorporación de Tzu Chi en los Estados Unidos, un proceso que se completó en 1985. Foto/Cortesía de Ihsiang Huang

Ese mismo año, Hsiuyun Tsai (nombre del Dharma: Tzu Hsi), residente de Los Ángeles, viajó a Taiwán para asistir a una conferencia de la Maestra Cheng Yen sobre el Sutra de los Votos del Buda de la Medicina. Inspirada por las palabras de la Maestra, Tsai regresó a los Estados Unidos y se puso en contacto con Lichin Li para colaborar en el trabajo de Tzu Chi. Finalmente, el 20 de noviembre de 1984, el estado de California aprobó la incorporación oficial de la Asociación Budista Tzu Chi de América. El 21 de enero de 1985, se estableció formalmente con sede en la casa de Li y Huang, quien a su vez asumió como presidente de Tzu Chi, en Citrus Heights, Sacramento, marcando el inicio oficial de Tzu Chi en suelo estadounidense.

Acta constitutiva de la Asociación Budista Tzu-Chi de Estados Unidos, una organización benéfica sin fines de lucro. Foto/Cortesía de la Sede Nacional de Tzu Chi en Estados Unidos

Pocos años después en 1988, Hsiuyun Tsai dio un nuevo impulso a la organización al establecer un centro de servicio en su casa en Temple City, condado de Los Ángeles, al que llamó Morada Si Yan. Mientras tanto, el crecimiento continuo de Tzu Chi en Sacramento llevó a Lichin Li e Ihsiang Huang a trasladar a su familia al sur de California en 1989, buscando un entorno más adecuado para la expansión de la organización. Esta mudanza marcaría el inicio de una nueva etapa, con el empresario taiwanés Stephen Huang (nombre del Dharma: Ssu Hsien) uniéndose al equipo y aportando su experiencia y recursos para consolidar la presencia de Tzu Chi en los Estados Unidos.

En 1988, Hsiuyun Tsai (centro) acompaña a la Maestra Cheng Yen (izquierda) a Taiwán para visitar a la comunidad. Foto/Cortesía de Hsiuyun Tsai

La inspiración llegó a través de un libro

En 1989, Stephen Huang tuvo su primer contacto con Tzu Chi gracias a un folleto titulado El Mundo de Tzu Chi de la Maestra Cheng Yen, escrito por Huichien Chen, que le envió Hsiuyun Tsai. Este documento detalla las razones que llevaron a la Maestra Cheng Yen a convertirse en monja budista, el desarrollo de Tzu Chi como organización y los esfuerzos involucrados en la construcción de su primer hospital. “Había vivido en los Estados Unidos por más de 20 años y nunca había oído hablar de esta Maestra ni de su organización. Mi curiosidad fue inmediata”, recuerda Huang. 

En 1989, Ihsiang Huang (izquierda) y Lichin Li (segundo desde la izquierda) organizan una fiesta de té en su casa, a la que asisten Hsiuyun Tsai (tercera desde la izquierda), Weifeng Chang (tercera sentada desde la derecha), Hsiuchin Lin Wang (segunda sentada desde la derecha) y Jungkun Hsieh (de pie desde la derecha), director de Ta Chen International, Inc. Foto/Cortesía de Hsiuyun Tsai

Al leer el folleto, descubrí que esta Maestra del Dharma era muy diferente de las que había conocido anteriormente. En primer lugar, se mantiene con su propio trabajo. En segundo lugar, ha construido un hospital. Eso realmente me impresionó.

Huang también se enteró que la Maestra y Tzu Chi  construirían una escuela de enfermería, un logro que lo impresionó profundamente. Además, quedó marcado por los principios de la Maestra Cheng Yen en especial con su afirmación: “En este mundo, no hay nadie a quien no ame, no hay nadie en quien no confíe, no hay nadie a quien no perdone. No peleo, no pido nada…” Estas palabras reflejaban una sabiduría y una humanidad excepcionales que aumentaron su interés por conocerla personalmente. 

Este folleto amarillo, El mundo de Tzu Chi de la Maestra Cheng Yen, tocó el corazón de Stephen Huang y de innumerables personas en los primeros días de Tzu Chi en los Estados Unidos, cuando no había mucha información disponible. Foto/Cortesía de la Sede Nacional de Tzu Chi en los Estados Unidos

Meihua Sun (nombre de Dharma: Tzu I), una de las primeras integrantes de Tzu Chi USA y actual tesorera de la Oficina Nacional de Tzu Chi USA, recuerda una anécdota curiosa antes de que Stephen Huang conociera a la Maestra Cheng Yen. Sun relata, “en una ocasión, Stephen mencionó que le gustaría regresar a Taiwán para encontrarse con la Maestra. Dijo que llevaría dos cheques: uno por un millón y otro por 100.000 dólares. Si consideraba que la Maestra era excepcional, donaría el cheque de un millón; pero si pensaba que era solo promedio, donaría el de 100.000. ¡Nunca imaginó que, después de conocer a la Maestra, terminaría donando ambos cheques!”

Además de su interés en Tzu Chi y el budismo, Huang deseaba profundamente conocer a la Maestra Cheng Yen por razones personales. Él explica: “Mi hermano mayor estaba gravemente enfermo, y mi cuñada y yo buscábamos desesperadamente médicos que pudieran ayudarlo, explorando respuestas en varias religiones. En ese momento, era bastante supersticioso y tenía muchas preguntas, dificultades e incluso conflictos internos al enfrentarme a la vida. La razón principal era que veía que no había esperanza para mi hermano, y quería encontrar respuestas a la gran cuestión de la vida y la muerte”.

Al reflexionar sobre las razones que lo llevaron a involucrarse en Tzu Chi, un camino que cambiaría su vida, Huang comenta: “Creo que, en el plano personal, fue el destino de mi hermano mayor lo que me guió, y en el plano externo, fue Hsiuyun Tsai quien me presentó a la Maestra Cheng Yen y a Tzu Chi. Estas causas internas y externas se unieron para hacerlo posible”.

Hsiuyun Tsai (segunda desde la izquierda) y Stephen Huang (segundo desde la derecha) acompañan a la Maestra Cheng Yen a Taitung (año desconocido). Foto/Cortesía de Hsiuyun Tsai

Cuando Huang finalmente conoció a la Maestra Cheng Yen en Taiwán, en abril de 1989, quedó profundamente inspirado. Su encuentro con una líder espiritual que combinaba humildad, autosuficiencia y una visión práctica de la compasión lo llevó a convertirse en su discípulo y a comprometerse con la expansión de Tzu Chi en los Estados Unidos.

En octubre de 1990, Stephen Huang presenta reliquias y tesoros budistas de Ü-Tsang donados por Feng Feng a la Maestra Cheng Yen. Foto/Cortesía de la Sede Nacional de Tzu Chi USA

Al fijarse este gran objetivo, Huang esperaba recibir alguna ayuda monetaria o de recursos humanos. Sin embargo, se equivocó, ya que la Maestra Cheng Yen le dio instrucciones inesperadas en pocas palabras, como ahora recuerda con cariño y gratitud…

“Sé autosuficiente y utiliza sabiamente los recursos locales"

Este principio, alineado con la filosofía central de Tzu Chi, guiaría los esfuerzos de Huang en la consolidación de la organización en América del Norte.  

Aunque sorprendido inicialmente por esta directriz, Huang asumió el reto con determinación. De regreso en los Estados Unidos, su primera tarea fue adquirir un edificio que pudiera servir como oficina y punto de reunión para los voluntarios. El 9 de diciembre de 1989, compró una propiedad en 1000 S. Garfield Avenue en Alhambra, California, y la donó a Tzu Chi en los Estados Unidos. Esta ubicación se convirtió en el primer Salón Jing Si en el país, oficialmente designado por la Maestra Cheng Yen, y sirvió como la primera oficina pública desde donde expandir las actividades y servicios de Tzu Chi.

El siguiente paso fue dar a conocer Tzu Chi a aquellos que aún no conocían a la Maestra Cheng Yen ni a la Fundación Budista Tzu Chi. Una estrategia clave fue organizar “fiestas de té,” donde los voluntarios compartían sus experiencias y el significado de su labor con nuevos interesados. Estas reuniones fomentaron un sentido de comunidad y motivaron la creación de oficinas adicionales. Antes de la llegada del correo electrónico, los voluntarios se apoyaban en llamadas telefónicas y máquinas de fax para invitar a más personas a estas reuniones. 

Si no podíamos contactar a alguien por teléfono, usábamos el fax. Por eso necesitábamos una máquina de fax, una grabadora y un proyector en cada oficina.


35 años de compasión y servicio de Tzu Chi en Estados Unidos

El 5 de diciembre de 1992, Tehsuan Li y Juichu Chien organizan una fiesta de té en su casa, a la que asisten más de 200 personas. Foto/Cortesía de Juichu Chien

Sembrando el espíritu de Tzu Chi en todo el país

El compromiso de los voluntarios era incansable. Equipos de Tzu Chi viajaban por todo Estados Unidos para participar en eventos, mostrando películas y distribuyendo cintas de audio con historias inspiradoras. Estas grabaciones, producidas por los mismos voluntarios, se enviaban en grandes cantidades a los capítulos de Tzu Chi en todo el país.

Las cintas de audio eran muy importantes, especialmente cuando había historias que podían conmover a la gente. Grabábamos todo nosotros mismos y luego hacíamos copias. Cada vez hacíamos unas 40 copias y las enviábamos por correo a todas las oficinas de Tzu Chi USA.

Stephen Huang también apoyó estos esfuerzos financiando anuncios en periódicos, radio y televisión, lo que ayudó a incrementar la visibilidad de la organización. Gracias a estas estrategias combinadas, Tzu Chi USA experimentó un crecimiento significativo. En 1991, estableció oficialmente nueve regiones de servicio con múltiples oficinas y centros, y en 2001 inauguró su oficina nacional en San Dimas, California. Este campus no solo es el centro operativo de la organización, sino también un hogar espiritual donde los voluntarios de todo el país se reúnen para ocasiones especiales.

Un legado de amor que se expande

En 2024, al celebrar su 35.º aniversario, Tzu Chi USA cuenta con 63 oficinas y centros de servicio que han ampliado significativamente el alcance de sus misiones humanitarias. Desde el alivio ante desastres hasta clínicas médicas con tres Centros de Salud Calificados con Acreditación Federal Similar, además de contar con clínicas móviles que ofrecen servicios de visión, dentales, Medicina Occidental y servicios de detección del cáncer.Además cuenta con escuelas y programas educativos que siguen creciendo y dando sus frutos en las nuevas generaciones.

En el ámbito de la ayuda en casos de desastre, Tzu Chi USA, que en 2001 era prácticamente desconocida y ofreció asistencia a las víctimas de los ataques terroristas del 11 de septiembre mediante cheques, ha evolucionado significativamente. Hoy en día, ofrece tarjetas de efectivo con beneficios inmediatos y colabora activamente dentro de los principales círculos de ayuda humanitaria. Tzu Chi ha dejado una marca indeleble en las comunidades de todo el país. Su capacidad para colaborar con agencias como FEMA y la Cruz Roja Americana, así como su reconocimiento en foros internacionales, refleja la profundidad de su impacto y la relevancia de su enfoque basado en la compasión y la autosuficiencia.

El 1 de noviembre de 2001, los voluntarios de Tzu Chi instalan un puesto de asistencia en la Asociación Benevolente Consolidada China en la ciudad de Nueva York para distribuir fondos de ayuda a las familias de las personas heridas, desempleadas o fallecidas en los ataques del 11 de septiembre. Foto/Tzu Chi USA Manhattan Service Center

Actualmente, la Fundación Budista Tzu Chi y Tzu Chi USA son reconocidas por el Sistema de las Naciones Unidas y otros foros globales y nacionales donde organizaciones internacionales y no gubernamentales (INGO y ONG) colaboran para intercambiar recursos, compartir experiencias y fomentar el conocimiento colectivo. Los representantes de la fundación participan activamente en estos espacios, contribuyendo a los diálogos internacionales y promoviendo su enfoque organizativo y programático. Además, difunden su mensaje de compasión universal y destacan el espíritu innovador, la experiencia técnica y el compromiso de los voluntarios de Tzu Chi, posicionándose como un modelo de acción humanitaria efectiva y compasiva a nivel global.

En su 35 Aniversario, Tzu Chi USA es reconocida como una organización esencial en el panorama de la ayuda humanitaria, conocida por su capacidad de respuesta ante desastres, sus clínicas médicas accesibles y su enfoque innovador en la educación y la sostenibilidad. Tzu Chi ha demostrado que la bondad y la colaboración pueden superar cualquier desafío. A través de su trabajo, Tzu Chi no solo alivia el sufrimiento inmediato, sino que también cultiva un espíritu de compasión y empatía en quienes participan, dejando una huella imborrable en cada comunidad que toca.

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