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Ayuda tras los huracanes Helene y Milton

El 21 de octubre, un equipo de voluntarios de Tzu Chi Miami viaja a Fort Pierce, Florida, para evaluar las necesidades de las comunidades afectadas por el huracán Milton. Foto/Suchen Su

Escrito por: Adriana DiBenedetto
Traducido y adaptado al español por: Gabriela Barzallo
Editado por: M. Carolina Saheli y Gabriela Guandique

Publicación #25

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Ayuda tras los huracanes Helene y Milton

“Eran alrededor de las 7:15 de la mañana cuando comenzó a entrar el agua a nuestra casa”, relató Jennifer Betesh.

“Mi esposo y yo nos mudamos aquí en 2015 con el plan de cultivar nuestra propia comida—tener una granja—crear una pequeña finca autosostenible y vivir una vida tranquila, saludable y pacífica. Eso es lo que empezamos a hacer… Tenemos cuatro acres. Transformamos la propiedad en una hermosa granja con 30 gallinas, abejas y hortalizas. Fue desgarrador perderlo todo. Toda la propiedad quedó destruida.”

Betesh y su esposo habían forjado una vida tranquila en Carolina del Norte, con una acogedora granja y un Airbnb que les proporcionaba sustento. Luego, el huracán Helene azotó la zona de Big Bend, en la costa del Golfo de Florida, el 26 de septiembre. La tormenta trajo fuertes vientos que dañaron casas y arrancaron árboles, además de inundaciones que convirtieron temporalmente vecindarios y carreteras en ríos. Tras impactar en la costa de Florida, la tormenta continuó avanzando de forma mortal por el sureste de Estados Unidos. Atrapó a los residentes del oeste de Carolina del Norte entre inundaciones generalizadas; las carreteras quedaron intransitables y se interrumpieron la electricidad y la señal de telefonía celular. Muchos no pudieron comunicarse con sus seres queridos ni avisarles que estaban a salvo. Deslizamientos de tierra cayeron inesperadamente sobre las vías de circulación. Un tramo importante de la Interestatal 40, cerca de la frontera entre Carolina del Norte y Tennessee, fue arrasado, y se anticipaba que tomaría meses restablecer el tránsito. A cientos de millas de la costa y a miles de pies sobre el nivel del mar, los pueblos del oeste de Carolina del Norte presenciaron algunas de las escenas de destrucción más graves de la tormenta. En total, en seis estados del sureste, se perdieron trágicamente al menos 230 vidas.

En el caso de Jennifer Betesh y su esposo, la tormenta desvió el cauce de un arroyo, que ahora atravesaba sus tierras. “La única opción que teníamos era subir”, contó Jennifer Betesh, mientras guiaba a los voluntarios por el aterrador camino que había recorrido solo unas semanas antes. “Mi esposo consiguió un cortador de alambres, cortamos la cerca y subimos la montaña. Así salimos. Si no hubiéramos podido ir cuesta arriba… no sé qué habríamos hecho.”

La pareja contó a los voluntarios que, incluso dos semanas después del huracán, no sabían cómo seguir adelante, y que Jennifer Betesh había pedido ayuda a través de las redes sociales. Sin embargo, nunca imaginó la magnitud de la respuesta que recibirían. “Pensé que vendrían con herramientas. Y entonces vi toda esa… maquinaria”, dijo conmovida.

Gente de todo el país, personas que nunca habían conocido, llegaron para ayudar.

“Estábamos tan agradecidos, lo llamamos ‘La segunda inundación’, porque esta fue una inundación de ayuda de personas de todo el país: Pensilvania, Iowa, Wisconsin y Minnesota. Estamos profundamente agradecidos, no solo por la ayuda con la limpieza, sino también porque nos devolvió la fe para seguir adelante. Realmente sentíamos que ya no podíamos más. Cada pequeña ayuda suma.”

Voluntarios de Tzu Chi visitan la casa de Jennifer Betesh para evaluar los daños y brindar ayuda. Foto/Hector Muniente

Fue una tormenta sin precedentes que exigió una respuesta igualmente sin precedentes, con todas las manos a la obra. Y, así como Tzu Chi nació de la convicción de que el amor salva, sabemos que el amor es una fuerza de poder infinito.

Inicio de la evaluación de daños por el huracán Helene

La mañana del 5 de octubre de 2024, el sol brilló sobre Florida, resaltando con nitidez las cicatrices aún recientes que dejó el huracán Helene.

La mañana del 5 de octubre, voluntarios de Tzu Chi evalúan el impacto del huracán Helene en Florida. Foto/Tsuihsia Hsu

Mientras el equipo de evaluación de Tzu Chi caminaba por las comunidades afectadas, observó ramas de árboles y aislantes tirados, colchones empapados, mesas, sillas, armarios, refrigeradores y estufas—todas las pertenencias de las familias—amontonadas a la orilla de las calles. 

Así, con un impulso unificado, se organizó una misión de evaluación simultánea: voluntarios de Tzu Chi en Florida y Carolina del Norte se pusieron en marcha. Para el 7 de octubre, Tzu Chi USA había lanzado una recaudación urgente de fondos para el alivio tras el huracán. Gracias a la generosidad de un patrocinador, todas las donaciones destinadas a la misión de ayuda se duplicarían hasta 1.5 millones de dólares, hasta el 15 de noviembre.

Nunca pierdas el coraje. Nunca pierdas la fe. Nada en este mundo es imposible cuando tienes determinación.

Los voluntarios de Tzu Chi viajaron primero a Tampa, Florida, para reunirse con la Cruz Roja Americana local. Allí conocieron el programa de ayuda tras el huracán Helene de la Cruz Roja y obtuvieron detalles esenciales sobre las comunidades afectadas. Luego, junto con miembros de la Cruz Roja, confirmaron la situación en el condado de Pinellas y se dirigieron inmediatamente a dos de las áreas más afectadas para hacer una evaluación: Madeira Beach y Riviera Bay.

Muchas familias ya se habían reubicado, y las calles permanecían en silencio. Cuando el equipo de voluntarios habló con sobrevivientes del huracán que aún sacaban muebles y objetos cotidianos de sus hogares, descubrió que muchos se estaban quedando con amigos y familiares. Sin embargo, la crisis aún no había terminado.

Pronto, las autoridades emitieron órdenes de evacuación para millones de personas en el área de Tampa, ante la llegada de otra tormenta. La preocupación aumentaba, ya que los escombros del huracán Helene podrían causar más daños e incluso heridas con la agitación del nuevo huracán. Las tareas de limpieza se intensificaron. Mientras los floridanos se preparaban para el huracán Milton, lo hacían sin saber qué sucedería en sus comunidades con la llegada de un segundo huracán en tan solo unas semanas. Con apenas tiempo para prepararse, Milton golpeó Florida la noche del 9 de octubre, impactando nuevamente a los afectados que aún lloraban sus pérdidas del primer huracán.

El huracán Milton tocó tierra como una tormenta de Categoría 3, causando estragos y generando unas cuatro docenas de tornados en Florida.

Evaluando las secuelas en Carolina del Norte

Después del huracán Helene y el huracán Milton, el equipo de Tzu Chi USA llega a Carolina del Norte para evaluar la situación. Foto/Jaime Puerta

Árboles caídos, casas colapsadas y autos abandonados tras ser arrastrados por carreteras llenas de escombros formaban un panorama desgarrador. “Esta es una de las áreas más afectadas”, dijo Hank Chi, director ejecutivo de la Región de Washington D.C. de Tzu Chi USA. “Carolina del Norte representa alrededor de la mitad del total de fallecidos. . . . Es devastador.”

Cuando el agua lodosa llenó las casas, la gente se apresuró a poner sus pertenencias—electrónicos, fotos familiares irreemplazables—en lugares altos, pero el agua seguía subiendo. En algunos sitios, casi alcanzó el techo. Sin embargo, el seguro de hogar convencional muchas veces no cubre daños por inundaciones.

El 14 de octubre, Rebecca Pittman, oficial regional de desastres de la Cruz Roja Americana en la región de Carolina del Norte le explicó a los voluntarios que “El huracán Helene trajo lluvias intensas, vientos y provocó grandes inundaciones repentinas. También impactó la infraestructura, dejando a la gente sin electricidad durante un tiempo prolongado, no teníamos comunicación por celular. Todo el internet estaba caído, al igual que las carreteras y puentes, y era muy difícil ingresar a las comunidades más afectadas o moverse dentro de ellas.”

El equipo de evaluación de Tzu Chi USA presencia escenas desgarradoras de destrucción en Carolina del Norte. Foto/Jaime Puerta

Las etiquetas rosadas pegadas en las paredes exteriores, señalando que un edificio no era seguro para habitar, resaltaban aún más bajo el cielo encapotado. “Este árbol en realidad no proviene de esta zona; simplemente fue arrastrado hasta aquí”, comentó un voluntario local mientras guiaba al equipo de Tzu Chi por la comunidad de Black Mountain en Carolina del Norte. Este recorrido ayudaría a los voluntarios a comprender las necesidades de los sobrevivientes, conversando directamente con ellos para saber cómo brindar mejor su ayuda y ofreciendo el apoyo de quienes realmente se preocupan.

Durante la evaluación, los voluntarios se reunieron con residentes como Richard Poole y su esposa, Cathy. “Hemos estado aquí por 43 años y nunca, nunca había sucedido algo así”, comentó el señor Poole a los voluntarios. Dentro de su hogar, las paredes habían sido destruídas. El jardín, antes admirado en la comunidad, estaba en ruinas. “Tengo 67 años, mi esposa 71. . . . Nunca imaginamos que tendríamos que empezar de cero a esta edad. Pero vamos a lograrlo. Somos fuertes”, dijo conmovido, reflejando sus emociones en los rostros de los voluntarios. “Ella tiene problemas médicos, yo también. Hemos dependido el uno del otro todos estos años. Es realmente conmovedor recibir tanta ayuda de toda la comunidad. Nunca pensamos que estaríamos en esta posición.”

Una de las cosas que Tzu Chi realmente aporta no es solo recursos financieros, sino también ayuda y esperanza a nuestras comunidades. Eso ayuda a que las personas vuelvan a sentirse seguras en su hogar después de un desastre.

Ser testigo del lado luminoso de la humanidad

Mientras el equipo de voluntarios de la Región del Gran Washington D.C. de Tzu Chi buscaba un lugar en Carolina del Norte para ofrecer ayuda tras el huracán Helene, habló con muchos miembros de la comunidad y descubrió su fortaleza.

En cada sitio visitado el 15 de octubre, los voluntarios dialogaron con las personas para conocer cómo habían estado ayudando y qué más se debía hacer. En todas partes, se subrayaba la importancia de la salud mental y espiritual, tanto para los sobrevivientes como para quienes prestaban ayuda.

Mientras los voluntarios de Tzu Chi buscan espacios para futuras distribuciones, conocen a Jessica Tomasin, gerente del Echo Mountain Recording Studio, y escuchan sobre su dedicación. Foto/Jaime Puerta

“En esos primeros días, cuando la gente no podía salir a ninguna parte, todo se trataba de personas ayudando a personas. Uno de los primeros días ayudé a la ciudad a establecer su primer sitio de distribución de agua. El segundo día, logramos traer 260 galones de gasolina para los trabajadores de primera línea”, relató Jessica Tomasin, gerente del estudio Echo Mountain Recording Studio. “Creo que una de las cosas más importantes para nuestra comunidad va a ser cuidar nuestra salud mental. Se suponía que me casaría hace dos semanas, lo que no sucedió. Todos me decían: ‘Tienes que tomarte tiempo para procesarlo’. Pero yo pensaba: ‘No tengo tiempo para procesarlo. Todavía hay personas desaparecidas’. Hay que equilibrar el cuidado de uno mismo con la ayuda a los demás.”

Evaluación simultánea en Florida

Vientos violentos provocados por el huracán Helene arrancan árboles, causando graves daños a las viviendas. Foto/Susu Yang

El 15 de octubre, un equipo de voluntarios de la oficina de Tzu Chi USA en Orlando también trabajaba arduamente. Las investigaciones sobre el terreno llevaron al equipo a la casa de una pareja que había recibido más de un metro de agua. Cuando llegaron los voluntarios, la pareja estaba sacando los muebles dañados, y explicaron que el día del huracán el agua en las calles les llegaba hasta la cintura. Se sentían desanimados y perdidos, mencionando que la escuela para sus hijos comenzaría pronto y querían mudarse antes de esa fecha.

Los voluntarios también visitaron a un sobreviviente llamado William, quien estaba sentado fuera de una casa que albergaba a miembros del clero jubilados. Preguntó por la misión del equipo de Tzu Chi y expresó su esperanza de que la humanidad promueva un mayor amor, iluminando el mundo para todos.

Un equipo regresa a Florida tras el huracán Milton

El 21 de octubre, un equipo de voluntarios de Tzu Chi Miami viajó a Fort Pierce y Wellington, Florida, para evaluar las necesidades de las comunidades afectadas por el huracán Milton.

En Fort Pierce, los voluntarios se reunieron con Faye Evans, de la Cruz Roja Americana, cuya ayuda ha sido invaluable durante el proceso de evaluación. El equipo continuó hacia Spanish Lakes Country Club Village, otra zona de gran preocupación. En esta comunidad de 330 acres para personas de más de 55 años, el seguro contra huracanes a menudo está fuera del alcance de la mayoría.

El recorrido siguió hacia Lakewood Park Church, que continuaba sirviendo a la comunidad pese a los daños en su techo. Cuando llegaron los voluntarios, hallaron suministros para el vecindario dentro y fuera de la iglesia, organizados por otros voluntarios.

Luego, el equipo de Tzu Chi viajó a Wellington para reunirse con más familias afectadas y supo de un grupo familiar de 17 personas que vivía en dos casas móviles, ambas completamente destruidas. Al menos tres miembros de la familia estaban hospitalizados con heridas graves, y el resto se había distribuido en distintos lugares.

Sin embargo, esto era solo el comienzo, ya que pronto la ayuda de Tzu Chi tras el huracán entraría en su siguiente fase.

Llegan las mantas

Voluntarios de Tzu Chi se unen con varios veteranos y miembros de la comunidad para distribuir mantas ecológicas a sobrevivientes. Foto/Jaime Puerta

Diecinueve días después de que el huracán Helene tocara tierra, algunas carreteras seguían inaccesibles mientras los voluntarios se dirigían a comunidades más remotas de Carolina del Norte. Aun así, los voluntarios de Tzu Chi estaban decididos a llevar calor y consuelo a los sobrevivientes. Con el apoyo de la Oficina de Tzu Chi USA en Nueva Jersey, el 16 de octubre los voluntarios recibieron un cargamento de mantas ecológicas para futuras distribuciones de ayuda.

Con el apoyo de la Oficina de Tzu Chi USA en Nueva Jersey, los voluntarios en Carolina del Norte reciben un envío de mantas ecológicas. Foto/Jaime Puerta

Los voluntarios tuvieron el honor de colaborar con varios veteranos y miembros de la comunidad en estos esfuerzos. Su bondad y dedicación impulsaron el progreso de la misión. En Spruce Pine, un pueblo en el condado de Mitchell que fue impactado por la tormenta, los voluntarios entregaron mantas a los residentes y se reunieron con representantes de la iglesia First Baptist Church para coordinar el apoyo en Carolina del Norte.

Perdimos la electricidad. Llevamos 18 días sin luz ni agua. Perdimos toda nuestra comida, y ha hecho mucho frío. En estas situaciones, una manta es muy necesaria, porque la gente lo ha perdido todo.

Luego, los voluntarios se dirigieron a otro centro comunitario en Bakersville, Carolina del Norte, para entregar más mantas. Había más distribuciones programadas para el día siguiente en Asheville, Carolina del Norte.

Creo que una manta es, de muchas maneras, un símbolo de amor. Anoche las temperaturas bajaron a cero, y volverán a hacerlo hoy. Saber que a alguien le importas es como un cálido abrazo. Así que las mantas son maravillosas. Gracias.

Trabajando mano a mano con la comunidad, los voluntarios de Tzu Chi distribuyeron 84 mantas ecológicas en una entrega de alimentos organizada por MANNA FoodBank en el WNC Farmers Market en Asheville, Carolina del Norte, el 17 de octubre. Allí también había artículos esenciales como productos de higiene personal, pañales, frutas y alimentos no perecederos. Veinte días después de la tormenta, algunos hogares seguían sin electricidad y necesitaban alimentos enlatados, fórmula para bebés y otros elementos básicos.

Voluntarios de Tzu Chi se unen a Micah Chrisman, director de Mercadeo y Comunicaciones de MANNA FoodBank, para brindar ayuda en Carolina del Norte. Foto/Jaime Puerta

A pesar de todo, los voluntarios se sintieron profundamente conmovidos al ver las sonrisas de los sobrevivientes a su llegada, dejando en ellos un impacto emocional duradero.

Seis semanas después de la tormenta

Desde que el huracán Helene causó estragos en el sureste de EE. UU., los voluntarios de Tzu Chi han estado activos preparando y brindando ayuda. Sus esfuerzos del 9 de noviembre se enfocaron en servir a 220 sobrevivientes en la ciudad muy afectada de Asheville, Carolina del Norte. Seis semanas después del paso de la tormenta, Asheville aún no tenía agua potable y 1,500 edificios habían sido devastados.

El 9 de noviembre, la distribución de ayuda de Tzu Chi ofrece tarjetas de efectivo, cálidas mantas ecológicas y alcancías de bambú a 150 sobrevivientes en Asheville, Carolina del Norte. Foto/Hector Muniente

Un equipo de 40 voluntarios de Tzu Chi, provenientes de Washington, Raleigh y Charlotte, llegó con la esperanza de reconfortar a los sobrevivientes que habían pasado por tanto y devolverles la sonrisa.

Me mudé hace dos meses a Asheville desde Miami con mi esposa e hijos. El huracán causó inundaciones y tuvimos que evacuar obligatoriamente y con rapidez. Nos ayudaron con una tarjeta de $800, que podemos usar para lo que necesitemos: alquiler, comida, necesidades diarias, para los niños y la escuela, cosas así.

La distribución de ayuda de Tzu Chi incluyó tarjetas de efectivo con fondos donados por personas de todo el mundo que deseaban ayudar, además de mantas ecológicas de DA.AI Technology y alcancías de bambú, símbolo perdurable de la perseverancia y recordatorio de que todos estamos conectados por la compasión mutua. En total, se distribuyeron $50,400 a 220 sobrevivientes ese día.

Mi edificio de apartamentos se inundó. . . . Perdí todo lo que tenía. Mi auto se inundó. Perdí todas mis pertenencias. Necesito de todo, incluso cosas en las que ni piensas. Me sentí muy bienvenida. Sentí que se preocupaban por mi situación. Recibí una tarjeta de débito y con eso puedo empezar a reponer mi hogar, porque debo empezar desde cero.

Cuando las distribuciones continuaron el 10 de noviembre en Asheville, Carolina del Norte, se unieron jóvenes voluntarios, aportando una mirada esperanzadora a la jornada. Una voluntaria, Siang Ying Goh, llegó con sus tres hijos, todos con la misma pasión por ayudar a los demás y hacerse oír.

“Es muy importante tomar fotografías porque puede ayudar a la gente de todo el mundo a comprender mejor lo que está pasando”, señaló el joven voluntario de Tzu Chi, T.J. Lau, quien no solo ayudó a distribuir las mantas, sino que también fotografió el evento con la esperanza de que más personas se informen y se unan al esfuerzo.

El 9 de noviembre, se realiza una distribución de ayuda tras el huracán en Florida, apoyando a sobrevivientes cuyas casas fueron gravemente dañadas. Foto/Hector Muniente

Creo que en este momento todos necesitamos recordar que el amor y la amabilidad llegan muy lejos. Un simple ‘hola’, una sonrisa, puede ayudar a todos a superar estos tiempos difíciles.

Ayuda tras el huracán Milton en Florida

El 16 de noviembre se realizó una distribución de ayuda tras el huracán en Lakewood Park Church, en Fort Pierce, Florida. Allí se brindaron $58,400 en total a 73 familias, que sumaban 205 sobrevivientes. Los voluntarios conocieron historias conmovedoras de sobrevivientes y también de otros voluntarios, como el caso de la residente local Jeanna McKamey.

El primer encuentro con McKamey fue durante la visita de evaluación a Spanish Lakes Country Club Village el 21 de octubre. Mientras buscaban sobrevivientes, la encontraron removiendo escombros de su patio. Tras conocer la misión de Tzu Chi, quiso ayudar.

Paul Lin, director del Centro de Servicio de Tzu Chi USA en Miami, encabeza la distribución de ayuda en Fort Pierce, Florida, el 16 de noviembre. Foto/Michael Hsu

Al enterarse de los desafíos que enfrentaban los voluntarios para obtener la lista de necesidades y nombres de los sobrevivientes, Paul Lin se ofreció a colaborar. “El 21 de octubre, cinco voluntarios de Tzu Chi vinieron a mi casa a preguntar por mi situación”, compartió. “Fueron muy respetuosos y expresaron gran sinceridad y preocupación. Esto me dio esperanza cuando mi hogar fue impactado por el huracán, porque eso es lo que más necesitamos ahora. Por eso me ofrecí a ayudar, a recopilar la información de los sobrevivientes, lo cual no es fácil porque muchos ya han sido evacuados. Tuve que visitarlos puerta a puerta. Agradezco sinceramente a Tzu Chi, pues su fe en ayudar a los demás trae compasión, amor y esperanza a quienes somos menos afortunados. Puedo sentir el profundo vínculo entre nosotros. Como dice Tzu Chi, somos familia.”

“Cuando recibí la tarjeta con dinero, se me puso la piel de gallina. No puedo expresar cuán agradecida estoy con Tzu Chi. . . . Ver cuánto les importamos a las personas necesitadas me hace llorar de alegría.

Lisa Alvarez, voluntaria (derecha), escucha las historias de los sobrevivientes durante la distribución de ayuda de Tzu Chi en Fort Pierce, Florida, el 16 de noviembre. Foto/Jixian Wang

“Esta es la primera vez que participo en las actividades de voluntariado de Tzu Chi, y estoy muy agradecida por esta oportunidad”, dijo Stephanie Chang. “Durante la ceremonia de apertura, cuando cantamos con los sobrevivientes, vi sonrisas en sus rostros. Me hizo sentir que lo importante es que todos estemos juntos, apoyándonos y ayudándonos mutuamente . . . que estemos ahí para sanarnos unos a otros.”

El 23 de noviembre se realizaron más distribuciones en Carolina del Norte, en el Harrah’s Cherokee Center en Asheville y en la Bowman Middle School en Bakersville, con otra distribución el 24 de noviembre nuevamente en el Harrah’s Cherokee Center de Asheville.

Tzu Chi lleva a cabo una distribución de ayuda tras el huracán Helene en el Harrah’s Cherokee Center, Asheville, Carolina del Norte, el 24 de noviembre. Foto/Jaime Puerta

Al concluir la distribución en Fort Pierce, un sentimiento de amor y calidez llenó el ambiente. Tomados de la mano con las comunidades, los voluntarios de Tzu Chi seguirán recorriendo el sendero de la compasión mientras continúan brindando ayuda.

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