Voluntarios de Tzu Chi NY colaboran con Brigada de Esperanza NY para ofrecer exámenes de la vista y lentes gratuitos a residentes de Corona, NY. Foto/Jaime Puerta
Escrito por María Pacheco
Editado por M. Carolina Saheli
Publicación #27
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Cada año, miles de inmigrantes hispanos en Estados Unidos enfrentan el mismo dilema: cómo cuidar su salud sin un seguro médico. Para muchos, incluso un simple examen de la vista se convierte en un lujo inalcanzable. Consciente de esta realidad, la Fundación Médica Tzu Chi ha llevado esperanza y atención médica gratuita directamente a las comunidades más vulnerables a través de sus clínicas móviles.
Desde el año 2000, estas unidades han ofrecido servicios gratuitos de salud visual, médica, dental y detección de cáncer. Equipadas con tecnología de última generación y operadas por voluntarios—muchos de ellos bilingües—, las clínicas recorren ciudades como Fresno, Los Ángeles, San José, Las Vegas y Nueva York, donde residen comunidades hispanas.
Más allá de la atención médica esencial, estos equipos promueven educación preventiva, brindan apoyo emocional y tienden un puente cultural que facilita el acceso a la salud para quienes enfrentan barreras idiomáticas y burocráticas.
Un puente de compasión y confianza
Las clínicas móviles de Tzu Chi están diseñadas para asistir a personas sin seguro o con cobertura limitada: trabajadores migrantes, personas sin hogar, adultos mayores y familias de escasos recursos. En muchos casos, son el único lugar donde un niño puede recibir los lentes que necesita para seguir aprendiendo, o donde una madre se somete a un chequeo sin el temor de una factura imposible.
“Contamos con voluntarios capacitados, muchos de ellos bilingües, que no solo ayudan con la traducción, sino que brindan apoyo emocional. Esto genera confianza, porque nuestros pacientes se sienten escuchados y valorados”, explica la voluntaria Esther Trani.
Para muchas personas, como Estefanía Buitrago, este servicio representa más que una ayuda: es un punto de inflexión en su vida. “Empecé a necesitar gafas para leer, y esto fue maravilloso. Me atendieron rápidamente y recibí mis lentes en solo media hora. Fue gratuito y muy eficiente”, compartió con gratitud.
El Dr. Kenneth Liao, participante habitual en las clínicas visuales gratuitas de Tzu Chi, señala el impacto tangible que estos servicios tienen en la vida de los niños: “Hemos visto cómo después de recibir sus gafas, muchos pasan de sacar notas C a obtener A en la escuela. Esta atención tiene un poder transformador”.
La historia de Nancy Tituaña: resiliencia en acción
Entre las muchas vidas transformadas por Tzu Chi, brilla la de Nancy Tituaña, una inmigrante ecuatoriana que llegó a Estados Unidos con el mismo sueño que millones: construir una vida mejor. Siempre entregada al servicio de los demás, Nancy creó Brigada de Esperanza NY, organización fundada en abril de 2020 y aliada frecuente de Tzu Chi en la atención a comunidades hispanas.
Ese mismo año, su vida cambió drásticamente. Mientras entregaba bolsas de alimentos como voluntaria, Nancy sufrió un accidente que le costó la pierna—un golpe devastador. “Ha sido muy difícil, como madre, como inmigrante”, recuerda. Sin embargo, no enfrentó sola ese camino.
Durante su prolongada recuperación, Nancy recibió el respaldo integral de Tzu Chi: apoyo económico, atención médica, y—quizás lo más valioso—acompañamiento humano. “Los voluntarios de Tzu Chi me visitaban, me daban ánimo, me ayudaban a caminar, me ofrecían fisioterapia, acupuntura, revisión dental y visual”, relata. “Pasé un año entero en el hospital, luego ocho meses más en casa. Cuando por fin pude caminar, el primer lugar al que fui fue a una distribución de comida con Brigada de Esperanza. Volví al lugar al que siempre he pertenecido”.
Hoy, casi cinco años después del accidente, Nancy no solo ha reconstruido su vida, sino que ha ampliado su vocación de servicio con una fuerza renovada. Actualmente, se desempeña como coordinadora de eventos de salud en Nueva York, es voluntaria activa con Brigada de Esperanza y colabora con Tzu Chi cuando ambas organizaciones hacen eventos en conjunto, estudia administración de empresas en Queensborough Community College, y en 2024 obtuvo su título de paralegal en migración gracias a una beca de Paralegal of America. Además, colabora activamente con Jackson Heights Immigration Center.
“Tener esta conexión con la comunidad de inmigrantes y con los voluntarios de Nueva York me ha dado la fuerza para seguir con mis proyectos”, afirma con convicción.
Nancy es testimonio viviente de cómo la ayuda recibida puede transformarse en un compromiso de vida por retribuir y multiplicar el impacto.
Una clínica que cambia futuros
El más reciente evento coordinado por Nancy junto a Brigada de Esperanza y Tzu Chi tuvo lugar en el corazón de Corona, Queens, un vecindario habitado en su mayoría por inmigrantes hispanos de Centro y Sudamérica. Muchas de estas familias enfrentan condiciones de vida precarias, inseguridad habitacional, falta de seguro médico y barreras idiomáticas que les impiden entender o acceder a los servicios de salud.



Residentes hispanos reciben ayuda por parte de voluntarios de Tzu Chi y de Brigada de Esperanza. Foto/Jaime Puerta
Fue allí donde la colaboración entre Brigada de Esperanza y Tzu Chi dio lugar a una jornada gratuita de atención visual. Para muchas familias, aquel día representó mucho más que un simple chequeo: fue una oportunidad para cambiar su destino. Niños que no podían ver la pizarra recibieron gafas. Adultos mayores con visión borrosa obtuvieron diagnósticos y tratamiento. Madres y padres se sintieron escuchados, acompañados y cuidados.
“Esto es muy útil porque hay muchas personas que no saben cómo acceder a los recursos de la comunidad, simplemente porque no pueden leer o entender la información. Pero un examen de visión puede abrirles un mundo de posibilidades”, comenta la voluntaria Esther Trani.
La jueza Carmen Velásquez, directora de Brigada de Esperanza y jueza de la Corte Suprema de Nueva York, expresó su agradecimiento: “Gracias Tzu Chi. Gracias voluntarios. Gracias, Brigada Esperanza. ¡Ustedes realmente son lo mejor!”
La necesidad continúa
Los estudios demuestran que el acceso limitado a la atención médica sigue siendo una de las principales barreras para las comunidades hispanas en EE. UU. Según datos del Pew Research Center y Kaiser Family Foundation, los hispanos registran la tasa más alta de personas sin seguro médico, con aproximadamente un 20% sin cobertura. Además, muchas familias viven en zonas con servicios médicos limitados y enfrentan obstáculos legales, económicos y culturales que dificultan más su acceso al sistema de salud.
Por eso, la labor de Tzu Chi es fundamental. Sus clínicas móviles no solo alivian dolencias físicas, sino que también tienden puentes de dignidad, solidaridad y pertenencia. En palabras de Nancy: “Gracias a Dios que me ha dado la fuerza para seguir adelante y gracias a quienes me han ayudado, como los voluntarios de Tzu Chi y mis compañeros de Brigada de Esperanza”.
Mirando al futuro
Tzu Chi continúa ampliando su red de compasión y servicio para alcanzar a más comunidades hispanas vulnerables en todo Estados Unidos. En los últimos años, la fundación ha fortalecido alianzas con organizaciones comunitarias como Brigada de Esperanza, lo que ha permitido identificar rápidamente zonas con alta concentración de inmigrantes en situación de necesidad, como Corona en Nueva York, o vecindarios en Fresno, San José y Las Vegas.
Estas colaboraciones hacen posible coordinar eventos de salud adaptados cultural y lingüísticamente a los hispanos, donde se ofrece desde atención visual hasta medicina preventiva. Asimismo, la capacitación de nuevos voluntarios bilingües ha sido clave para responder con empatía a las realidades específicas de cada comunidad. A través de estos esfuerzos, Tzu Chi reafirma su compromiso de cerrar brechas de acceso y brindar atención digna a quienes muchas veces son invisibilizados por el sistema.
La historia de Nancy Tituaña es un reflejo vivo de esta misión en acción. Su trayectoria—de inmigrante ecuatoriana que sufrió una pérdida física devastadora a convertirse en voluntaria activa y líder comunitaria—es un testimonio del poder transformador de la compasión. Nancy no solo sanó gracias a su resiliencia y el acompañamiento recibido de Tzu Chi y Brigada de Esperanza, sino que eligió multiplicar esa ayuda, dedicando su energía a servir a otros inmigrantes que, como ella, enfrentan desafíos inmensos. Su voz, su ejemplo y su liderazgo son semillas de esperanza que florecen en toda una red de voluntarios y beneficiarios. En Nancy se encarna el espíritu de Tzu Chi: cuidar con amor, servir con humildad y caminar junto a quienes más lo necesitan.