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Manteniendo la esperanza tras la tormenta en St. Louis

Una voluntaria de Tzu Chi observa los destrozos del devastador tornado en St. Louis, Misuri. Foto/Centro de Servicio Tzu Chi USA St. Louis

Escrito por: Adriana DiBenedetto 
Traducido al español por: Juan Bonilla
Editado por: Esperanza Balaguer

Publicación #28

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“Escuché granizo golpeando la ventana, miré hacia afuera y vi escombros girando en el aire. Y no eran cosas pequeñas; eran ladrillos, llantas, pedazos de árboles, trozos de techos, de todo…”, relató John Pitts, sobreviviente del tornado en St. Louis, Misuri. “Intenté abrir la puerta principal y, de repente, se cerró de golpe: ¡Boom! La casa empezó a temblar. Yo me dije: ‘Bueno, Señor… si así es como me toca irme, me rindo’. Pero algo dentro de mí dijo: ‘No te muevas’. No me moví y la casa se derrumbó a mi alrededor”.

St. Louis se mantiene fuerte

Entre el 15 y el 16 de mayo de 2025, una serie de tornados devastadores atravesaron el Medio Oeste y el Sur de Estados Unidos, dejando a miles de personas sin electricidad, volcando vehículos y destruyendo hogares. Una de las áreas más golpeadas fue Greater St. Louis, donde un tornado EF-3 de más de un kilómetro de ancho abrió un sendero de destrucción de 32 kilómetros, provocando pérdidas de más de 1,6 mil millones de dólares y dejando a la comunidad sumida en el dolor. Funcionarios de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) describieron esta destrucción como el mayor desastre residencial sucedido en Misuri desde el tornado de Joplin en 2011 —una de las cifras más altas jamás registradas para un solo tornado de estas características.

Las voluntarias de Tzu Chi evalúan los daños un día después del paso del tornado. Foto/Centro de Servicio Tzu Chi USA St. Louis

En los días posteriores, entre el 17 y 18 de mayo, los voluntarios de la Región Medio Oeste de Tzu Chi USA actuaron de inmediato. Lo primero que hicieron al llegar al lugar fue reunirse para definir su estrategia de evaluación y ponerse manos a la obra sin demora. El equipo identificó las zonas más afectadas entre Clayton y St. Louis, que incluían las áreas de Central West End, DeBaliviere Place, The Ville, Penrose, O’Fallon y Forest Park, donde realizaron las primeras valoraciones detalladas sobre el terreno.

Una voluntaria toma fotos de los destrozos para registrar los datos precisos del desastre. Foto/Centro de Servicio Tzu Chi USA St. Louis

Cerca del bulevar Delmar, los voluntarios encontraron devastación en cada esquina. Al llegar al asilo Delhaven Manor Nursing Center, hogar de unas 80 personas con movilidad reducida, un empleado llamado Mark les informó de los daños sufridos. El centro perdió toda la electricidad esa tarde y los fuertes vientos rompieron varias ventanas. Sin embargo, todos los residentes fueron evacuados rápidamente a refugios alternativos adaptados a sus necesidades.

En otras áreas, los voluntarios encontraron varias casas y negocios construidos en ladrillo destruidos por completo. Un residente, Jujean Flakes, les mostró cómo un árbol enorme arrancado de raíz había aplastado su techo y su chimenea. En Clayton, conocieron a Coby Parks, cuya vivienda también se quedó sin techo.

Los escombros del techo de una iglesia afectada por la tormenta se apilan en el exterior. Foto/Centro de Servicio Tzu Chi USA St. Louis

El 18 de mayo, los voluntarios llegaron a Fountain Park, otra comunidad gravemente afectada, donde el techo de la Centennial Christian Church colapsó, provocando la muerte de un querido miembro de la iglesia y voluntario comunitario.

En cada calle, los escombros cubrían las aceras.

Los voluntarios de Tzu Chi se unieron a los efectivos de la Cruz Roja Americana para evaluar el alcance del desastre y ayudaron a los residentes a registrar los daños ocasionados en sus hogares a través de los servicios locales de los Centros de Recursos Multi-Agencia.

Una casa de St. Louis quedó inhabitable con las paredes arrancadas por el tornado. Foto/Centro de Servicio Tzu Chi USA St. Louis

Tras las evaluaciones de los daños, las campañas de recaudación, el registro de afectados y los preparativos de ayuda, el Centro de Servicio de Tzu Chi en St. Louis llevó a cabo su primera entrega de asistencia entre el 19 y el 20 de julio de 2025. Lo primero que hicieron fue repartir lo esencial para cubrir las primeras necesidades tras el tornado como tarjetas de efectivo, eco-mantas, bufandas y, sobre todo, escucharon con atención y aportaron un cuidado sincero a los afectados. En total, participaron 40 voluntarios —35 de la comunidad local y 5 que viajaron desde Chicago, Illinois. La distribución se realizó en el Centro de Servicio en St. Louis, situado a pocos minutos de las comunidades más golpeadas. En conjunto, se entregaron 156.200 dólares en ayuda de emergencia a 214 familias, que benefició a 624 personas.

Según Linda Lui, subdirectora del Centro de Servicio de St. Louis, muchas viviendas quedaron completamente destruidas o severamente dañadas, dejando a los residentes expuestos a los robos y a la intemperie. “Muchos sobrevivientes están sin hogar y deben buscar dónde quedarse. Algunos no se atreven a dejar sus casas por miedo a los ladrones, pero las viviendas están llenas de moho y vivir allí es malo para su salud”, explicó conmovida. “Están en una situación muy difícil”, añadió.

Lui agradeció todo el apoyo recibido y destacó que los voluntarios de Chicago llevaron mantas, comida y permanecieron dos días completos ayudando en la distribución. Tras el tornado, ella misma recorrió la zona afectada. “Fueron unos 15 a 20 minutos en auto para llegar. Cuando vimos la magnitud de los daños, lanzamos los esfuerzos de ayuda de inmediato con colectas en la calle y la coordinación de distintos grupos para localizar a más de 300 hogares afectados”, dijo.

Varios afectados por el tornado llegan al Centro de Servicio de Tzu Chi USA en St. Louis, para muchos de ellos fue el primer contacto con Tzu Chi. Foto/Dennis Lee

Chong Hsieh, director ejecutivo de la Región Medio Oeste de Tzu Chi USA, explicó que esta era la segunda misión de ayuda a causa de los tornados en St. Louis en 2025. En marzo, ya tuvieron que intervenir debido a otra tormenta mortal. Hsieh recordó que el área metropolitana de St. Louis tiene una larga historia de tornados destructivos con más muertes por este fenómeno meteorológico que en cualquier otra ciudad del país. “La Cruz Roja nos compartió datos de más de 5.000 hogares parcial o totalmente destruidos. Mucha gente sigue viviendo en hoteles o incluso acampando al aire libre. Es desgarrador”, lamentó. “Esperamos seguir trayendo amor y cuidado. El desastre se extendió bastante. Esta vez, la tormenta llegó desde St. Louis hasta Kentucky. La semana pasada también entregamos ayuda en Kentucky, golpeado por la misma serie de tornados. Es realmente aterrador”. Una vez más, las comunidades más afectadas fueron aquellas históricamente desatendidas.

Esperamos que todos sigan orando, trayendo amor y cuidado a más rincones del sufrimiento, y que juntos logremos un mundo más pacífico.

Amy Tsai, subdirectora ejecutiva de Tzu Chi Chicago, presenta la misión de Tzu Chi a los sobrevivientes que recibieron ayuda en el evento de distribución del 19 de julio. Foto/Dennis Lee

Hsieh también agradeció a los voluntarios que se unieron para dar su apoyo y a los que llegaron desde Chicago por aportar tanto experiencia como suministros.

El ambiente en el centro de servicio conmovió profundamente a los sobrevivientes. Muchos expresaron gratitud hacia Tzu Chi y su fundadora, la Maestra Cheng Yen, por la calidez recibida. Algunos, tras leer la carta de la Maestra Cheng Yen, no pudieron contener las lágrimas.

Los sobrevivientes depositan sus donaciones en una alcancía de bambú con el deseo de ayudar a otros en el futuro. Foto/Dennis Lee

La gratitud de una abuela

“Estamos bendecidos por tener gente como ustedes que velan por nosotros. Ha sido un camino muy duro para muchos. Quiero decirles que ustedes han sido clave en esta comunidad y me gustaría ser voluntaria algún día para ayudarles”, compartió Tonya Davis, beneficiaria de Tzu Chi. “El dinero que me dieron hoy es de gran ayuda porque tengo una nieta con autismo que perdió su computadora. Voy a ver si podemos dar el depósito para una casa y recuperar algunas cosas que perdimos en la tormenta. Esto es realmente una bendición para nuestra familia y, créanme, lo vamos a usar con mucha sabiduría. Mis nietos y yo lo apreciamos de corazón”.

Lo que me gusta es que ayudan a todos, de cualquier raza, credo o color. Gracias por lo que han hecho por St. Louis. Apreciamos mucho su ayuda.

Davis también expresó con entusiasmo su deseo de contribuir: “Hablé con la oficina central en California, fueron muy amables y aprendí mucho sobre la organización. Ayudan a personas en todo el mundo y eso me parece algo hermoso”, dijo con una sonrisa. “Sé que pronto se marcharán, pero su oficina está aquí y, ahora que lo sé, me encantaría visitarlos. Lo que pueda hacer —aunque sea reciclar material para las mantas— será una bendición. Lo aprecio mucho”.

Voluntarios de Tzu Chi explican la historia detrás de las alcancías de bambú, recordando que la ayuda entregada proviene de la bondad colectiva de personas en todo el mundo. Foto/Dennis Lee

Sobrevivir en medio del caos

Randy Fields, otro sobreviviente del tornado, relató como el ambiente se transformó rápidamente momentos antes de la llegada del tornado: “Era un día normal, cuando alrededor de las tres de la tarde, recibimos la noticia de que venía un tornado”, relató Fields. “Logré llegar a casa y mi teléfono empezó a sonar sin parar, así que llamé a mi mamá. Le dije: ‘Mamá, ¿qué estás haciendo?’ Y ella contestó: ‘Viendo la televisión’. Así que le avisé: ‘Mamá, un tornado está por golpear ahora, en este mismo momento. Ve al sótano’”. Fields hizo una pausa en su relato para recordar lo sucedido y prosiguió: “Llegó como, Dios mío, como King Kong o algo así. Fue aterrador. Se levantó todo el polvo en el sótano y después de eso escuché como bombas explotando —eso era lo que parecía—. Cuando el ruido se calmó, salí afuera y entonces vi que esas explosiones eran ladrillos cayendo, árboles desplomándose y tablones que salían disparados atravesando las puertas de las casas rumbo a la calle. Pasaban tantas cosas a la vez que afuera todo el mundo estaba en estado de incredulidad. Era como estar en una guerra”. Field señaló que es ahora cuando comienza el proceso de limpieza de todos los destrozos. “Solo estoy agradecido con Dios de estar vivo y de poder ayudarme a mí mismo y ayudar a otros. Creo que esa es una de las principales cosas cuando ocurren desastres. La gente necesita unirse y eso es lo que ha pasado”, añadió.

Fields también expresó lo conmovido que se sintió por la distribución con estas palabras: “Cuando la gente sufre, el dinero no debería importar. Aprecio de verdad cómo están todos juntos, uniformados, sonriendo, y siendo muy considerados y compasivos. No puedo esperar para devolver lo recibido”, sonrió y levantó su alcancía de bambú. “Solo quiero expresar mi gratitud a Tzu Chi. Ayudan muy bien a las personas, han estado apoyando a la gente durante años y acabo de enterarme de eso. Es una muy buena lección para que la gente aprenda cómo prepararse y cómo ayudar a otros en el futuro solo siguiendo el ejemplo que se ha dado aquí”.

Lágrimas y gratitud

Los voluntarios de Tzu Chi ofrecen calidez y palabras de fortaleza a los sobrevivientes que comparten sus experiencias. Foto/Dennis Lee

“Justo cuando me levanté, el tornado atravesó la ventana donde yo estaba sentado”, contó el sobreviviente Wyvon Boykin. “Todas las vigas, los árboles y todos los demás materiales vinieron justo hacia mí. Si no me hubiera levantado y movido, me habrían atravesado y la fuerza del tornado me habría succionado hacia afuera de la ventana. Me deslicé por las escaleras. Puedes ver como me lastime mi brazo por deslizarme”, explicó Boykin levantado la parte trasera de su antebrazo para mostrar la herida. “Llegué a la cocina y luego me deslicé por las escaleras al sótano. Allí fue donde llegué a la parte central, me puse en posición fetal y solo esperé a que pasara. Fue muy aterrador. Nunca en mi vida había escuchado un sonido así”.

Solo me gustaría decir, si alguien está escuchando, que en Tzu Chi son los mejores. Nunca conocí a un grupo de personas que se preocupe de verdad. No se trata solo del dinero. No se trata solo del estatus. Realmente se preocupan. Y se lo agradezco.

“No había conocido a nadie tan amable conmigo desde que era un niño. Ustedes han tocado mi corazón. Volveré porque lo que hacen es increíble. Nunca conocí a personas tan bondadosas de corazón. Ustedes casi me hacen llorar después de todo lo que pasé”, dijo Boykin haciendo una pausa. “La forma en que me están ayudando… solo quiero darles las gracias”, finalizó.

Los abrazos más cálidos reconfortan a los sobrevivientes del tornado y conmueven profundamente a los voluntarios. Foto/Dennis Lee

Reconstruir es un trabajo arduo

La casa de Tammy Lynn Price también resultó dañada por la tormenta cuando un árbol enorme cayó aplastando el techo, destrozando las ventanas y dañando la cerca que rodeaba la vivienda.

“Ahora tengo varias lonas sobre el techo para que no entre la lluvia y sigo trabajando para pagar un techo nuevo”, contó Price a los voluntarios. “Mi electricidad se cortó porque todo el sistema eléctrico quedó arrancado de la pared. Así que tengo muchos problemas ahora mismo”, lamentó. El daño es abrumador. Sin embargo, Price aún vive en la casa y espera poder seguir haciéndolo mientras trata de reconstruirla día a día.

“Les agradezco mucho la ayuda. Todo suma”, dijo. “No tengo palabras suficientes. Son tan amables. Son tan buenos. De verdad, agradezco todo lo que han hecho por mí aquí. Todo cuenta, poco a poco nos recuperaremos. No se den por vencidos. Es un día tras otro. Como me dijo una señora, Dios es bueno. Siempre hay alguien que está peor que yo. Así que voy a intentar hacer eso. Solo tomármelo día a día. Hacer lo que pueda hacer”, contó resignada.

Aprecio todo lo que han hecho por mí aquí. Poco a poco todo ayuda. Recibí buenas donaciones y una manta. Así que estoy feliz. Eso me llevará al siguiente paso al que necesito llegar. Estoy muy agradecida por la ayuda de hoy. De verdad lo estoy. Lo aagardezco mucho.

Una voluntaria de Tzu Chi se inclina para entregar una tarjeta de ayuda en efectivo. Foto/Centro de Servicio de Tzu Chi USA en St. Louis

Avanzando juntos

“Hacemos lo mejor que podemos para hacerles felices, darles consuelo y esperanza para que puedan volver a su vida normal”, aseguró Linda Lui, subdirectora del Centro de Servicio de St. Louis. “Están sucediendo muchos desastres, primero quiero expresar mi gratitud a la Maestra Cheng Yen por darnos la oportunidad de contribuir, brindando consuelo a los sobrevivientes y proporcionando la oportuna asistencia ”. Lui también expresó su gratitud a todos los voluntarios por su dedicación sin la que sería imposible el éxito de la distribución.

Es la primera vez que aprendo algo sobre su organización. Todo el mundo necesita apoyo en algún momento y, a veces, no hay nadie ahí afuera para ayudar. Por suerte, tenemos a Tzu Chi para echar una mano. Muchas gracias.

El sobreviviente del tornado en St. Louis, John Pitts, comparte su historia con los voluntarios. Foto/Centro de Servicio de Tzu Chi USA en St. Louis

Este esfuerzo de ayuda no se trata solo de proporcionar asistencia material; también se centra en cultivar semillas de amor y compasión para que puedan florecer en las comunidades. Después de los desastres, el camino hacia la recuperación suele ser sinuoso. Sin embargo, puede ser más llevadero cuando a tu lado están quienes se preocupan de verdad.

Que nuestra compasión llegue a cada rincón del mundo. Que bañe a los seres sintientes en felicidad como el toque suave y delicado de la luz de la luna.

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